’Vine por mí y por tantas que viven como yo, hostigadas y con miedo por el hombre al que denunciamos. Mi expareja hasta abusó de una de mis hijas y pese a todo lo que hice para recuperar nuestras vida sigue ahí, molestando, amenazando. Poco hizo hasta ahora la Justicia por mí’, confesó Soledad Rosales. Ella, como muchas otras, se movilizó ayer en la marcha ‘Ni una menos’, que por segundo año consecutivo se realizó contra la violencia de género. Hubo más de 2.000 personas que marcharon desde las plazas Laprida a Aberastain y un sondeo realizado entre las asistentes reveló las claves para ponerle freno a la agresión y el femicidio pasa por la educación, desde la formal impartida en el sistema escolar a la de valores en casas, como también un sistema judicial capacitado y que sea veloz para actuar.
De acuerdo a los testimonios, es fundamental la aplicación de educación sexual integral desde nivel inicial a universitario, como también la formación de valores y costumbres en el seno familiar. ‘Aún hay costumbres que se enseñan desde niños como algo natural y que esconden violencia de género. Se puede cambiar tanto si se enseñan otros valores. La naturalización de la violencia hacia la mujer sigue siendo preocupante’, dijo Virginia Mazuelos, desde la APDH.
Por su parte, la intervención de una Justicia que actúe con celeridad fue considerada como fundamental para empezar a erradicar la violencia de género. Desde la ONG La Joroba Colectivo indicaron que el accionar judicial y policial no corre a la par de la situación que atraviesan las víctimas, a la vez que denunciaron un sistema machista y patriarcal que protege al violento y culpabiliza a las mujeres.
En tanto, desde distintas organizaciones coincidieron en que no existe un seguimiento y control sobre las personas que tienen restricciones de acercamiento e igual siguen hostigando y atacando a sus víctimas.
Pero además, el sondeo indicó que la visibilización de los casos también suma a erradicar la problemática, especialmente porque es un puente para que otras mujeres se animen a denunciar. ‘La visibilización sigue siendo importante, aunque no siempre va a alcanzar. A ello, hay que sumarle políticas públicas de contención’, opinó Celina Puebla, docente universitaria.
La movilización, que tuvo como participantes a una veintena de organizaciones y a personas autoconvocadas para dar su apoyo, se realizó sin incidentes y mayoritariamente estuvo conformada por mujeres.
La marcha tuvo dos columnas, integradas por diferentes agrupaciones, que se desplazaron por las calles pese al intenso frío. Se realizó a exactamente un año de la primera ‘Ni una menos’, que en aquella ocasión reunió a aproximadamente 3.000 personas.
