Ciudad del Cabo, 3 de julio.- El llanto de Diego Maradona y su hija Dalma en el borde del campo de juego, con el técnico alemán Joachim Low como el principal testigo, marcó la escena dramática del final de Argentina en el Mundial de Sudáfrica.
Low se abstuvo de intervenir respetuosamente hasta que pasara el momento para luego saludar al entrenador.
Había sido el sello del final, del ambiente que dominaría el vestuario, reducido para el grupo.
Con llantos de varios de los futbolistas, entre ellos Maxi Rodríguez y Lionel Messi, revelado por el propio Maradona en la conferencia de prensa a la que tardó más de lo usual para ir.
Es que tuvo mucho que hacer en el vestuario en duelo, cobijando a sus dirigidos en el momento menos esperado y herido de la forma más cruel.
Les dijo que estaba orgulloso de ellos y que ese era su grupo, su equipo. Como siempre, detrás de Maradona estuvieron Alejandro Mancuso y Héctor Enrique, el médico Donato Villani a un costado y otros colaboradores.
Carlos Bilardo no intervino, como también lo hizo poco y nada en el mes que lleva la delegación en tierra sudafricana.
Los jugadores, luego de un buen tiempo, fueron saliendo de su encierro y los más enteros salieron a avalar la continuidad de Maradona, al que hay que darle mérito en cuanto a la unión que tuvo el grupo.
