La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, fue formalmente proclamada candidata por el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) para las elecciones de octubre, durante el 14to. Encuentro Nacional partidario, en el que recibió el renovado respaldo del ex mandatario Lula Da Silva.

La oficialización de la postulación de Rousseff termina de alguna manera con las especulaciones sobre un probable cambio en favor del mismo Lula para el primer lugar de la fórmula, atento a la caída en la imagen de la jefa de gobierno que registraron algunas encuestas.

En su discurso del viernes por la noche ante la cumbre del PT, que se realizó en San Pablo, Lula pidió a la militancia y los dirigentes que dejen de ‘gastar fuerza‘ pidiendo su regreso y respalden a Rousseff. ‘Hay que dejar de imaginar que hay otro candidato, porque con eso damos ventaja a nuestros oponentes‘, remarcó el ex mandatario. Además, subrayó que la campaña proselitista ‘no será fácil‘, por lo que resultará necesario ‘el esfuerzo de todos y la unidad de la militancia‘ para ganar y dio por hecho que estará ‘donde el partido lo necesite‘. Fuentes cercanas a Lula dijeron que el ex presidente entiende que un tercer período podría dañar su legado, por lo que es más probable que, si vuelve a postularse, sea en 2018.

La 14ta. reunión del PT, reunió a 11 de los 37 ministros del gobierno, 3 gobernadores, militantes estaduales y representantes de partidos aliados.

Por su parte, el jefe del PT, diputado Rui Falcao, puso de relieve que Rousseff consolidó los programas iniciados por Lula durante su gobierno (2003-2010) y a pesar de la crisis internacional y la campaña mediática, se alcanzaron avances significativos en los sectores sociales y productivos. Para Falcao, la población brasileña ‘quiere un cambio, con esperanza y seguridad, y Brasil no puede retroceder y volver al pasado‘.

El encuentro del PT, aunque programado hace ya meses, funcionó como un rechazo implícito a los rumores sobre el eventual regreso de Lula al ruedo electoral, por la progresiva caída de popularidad en las encuestas que sufre Rousseff y la virtual rebelión de algunos de los partidos que integran la coalición oficialista en el Congreso. El desgaste de la presidenta, impulsado entre otros factores por el estancamiento de la economía, el aumento de la inflación y las denuncias de corrupción en el ente estatal Petrobras, llevó a que 20 de los 32 diputados del derechista Partido Republicano (PR) exhortaran públicamente esta semana a que el candidato sea Lula, quien dejó el Gobierno con índices de aprobación sobre un 80%.

La manifestación del partido conservador dio nuevo ímpetu a la campaña ‘Vuelve, Lula‘, que se maneja a media voz entre petistas y aliados, y que obligó a la propia Rousseff a ratificar el miércoles su postulación para el 5 de octubre. ‘Me gustaría mucho que, cuando salga candidata, yo tuviera el apoyo de mi base, de mi propia base. Pero, de no haber este apoyo, seguiremos adelante‘, expresó la presidenta.

Rousseff, quien hace unos días obtuvo un 35% de la intención de voto, según una encuesta, señaló que el lanzamiento de su precandidatura es una ‘prueba‘ de confianza mutua entre ella y Lula. ‘Esta es una prueba contundente de nuestra confianza mutua y de los lazos que nos unieron y nos unen al pueblo brasileño. Fue el compromiso con el pueblo brasileño lo que nos unió‘, comentó.