Los Estados Unidos y Cuba formalizaron ayer el restablecimiento de relaciones diplomáticas, tras casi 55 años de ruptura, al izarse en una emotiva ceremonia la "bandera de la estrella solitaria”, el símbolo cubano. La enseña fue enarbolada en el edificio de la antigua representación en Washington, en el mismo lugar donde fue arriada en 1977, en uno de los episodios más tensos de la Guerra Fría.
En el plano internacional se trata de un día histórico, remarcado en una ceremonia con más de 500 invitados, que encabezó el ministro de Relaciones Exteriores de la isla, Bruno Rodríguez, quien viajó a la capital estadounidense junto a una delegación de 30 representantes de diversos sectores de la sociedad cubana. También ha sido un hito histórico desde que el papa Francisco instó a los mandatarios de ambos países a cerrar las viejas heridas que los llevaron a una enemistad traumática por cuestiones que han desaparecido con la evolución de los tiempos.
El cierre de esta etapa de reencuentro formal lo dará el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, cuando llegue a La Habana el próximo 14 de agosto para izar la bandera estadounidense en la embajada de su país en la capital cubana. Será el primer viaje a Cuba de un funcionario norteamericano de esa jerarquía, desde 1945.
Los mecanismos diplomáticos están en marcha, pero hay cuestiones complejas para resolver para el retorno del vínculo normal. El levantamiento del bloqueo económico a la isla y la devolución de Guantánamo, por un lado, y la apertura de la revolución a la vida democrática, por otro, son problemas pendientes, Y el temor de los asilados en EEUU de ser repatriados, al habilitarse los canales bilaterales.
