La limpieza urbana que incluye los servicios de barrido, recolección de escombros y de los contenedores dispuesto en el ejido capitalino fue durante buena parte de la presente gestión uno de sus aspectos distintivos de la labor municipal. Pero de un tiempo a esta parte, esta tarea ha comenzado a realizarse con un cierto grado de ineficiencia que ha hecho que la ciudad se esté viendo sucia por la acumulación de residuos a orillas de las calles, en terrenos baldíos o en las inmediaciones de los contenedores, sitios que deberían permanecer limpios por la periodicidad con que se los vacía y el cuidado que siempre se ha tenido con el proceso de descarga que se efectúa con camiones especiales.
La basura que se acumula a orillas de las calles o en los predios baldíos responde a costumbres que se van adquiriendo con el tiempo, en la medida que el municipio no implementa controles o aplica sanciones a quienes sean sorprendidos arrojando basura en la vía pública o en aquellos terrenos públicos o privados que permanecen abiertos a pesar de que la comuna iba a intimar a todos los propietarios a cerrarlos para evitar, precisamente, este tipo de inconvenientes además de otorgar mayor seguridad a los vecinos.
Además de la basura que puede observarse con mayor asiduo en las calles localizadas en la periferia del microcentro capitalino, también se pueden encontrar escombros, deshechos de jardín y otros productos que por comodidad son depositados en las veredas ofreciendo un mal aspecto estético y obstruyendo el paso de los peatones.
La situación de los contenedores representa un capítulo aparte, ya que después de ser una de las soluciones más efectivas para la recolección de residuos urbanos domiciliarios, el sistema no está funcionando con la efectividad inicial. El sistema de vaciado de cada contenedor ha comenzado a generar algunas críticas referidas a que la tarea no la hace un solo camión compactador como al principio. Ha habido casos en que la tarea la han realizado entre dos camiones, uno equipado con el dispositivo para levantar el contenedor y el otro para recibir los residuos, lo que en la opinión de los vecinos implica un doble gasto para el presupuesto municipal. Por otra parte, en los inicios del funcionamiento del sistema tras el vaciado del contendor se lo sometía a una limpieza integral con agua a presión y se barría cuidadosamente el entorno. Muchas de estas tareas en la actualidad se han dejado de hacer en detrimento de la limpieza integral de la ciudad.
Por otra parte hay otra máquina que casi no se ve funcionar y que en algún tiempo cumplía una importante tarea. Se trata de la barredora con la que se complementaba la tarea del personal de calle del municipio asignado a labores de barrido y limpieza.
Descuidar la limpieza y aseo de la ciudad es algo que no puede dejarse de lado bajo ninguna circunstancia. La finalización de una gestión no debe ser causal de una disminución del ritmo de trabajo y quienes tomen la posta ya deben estar preparados para otorgar la mayor atención a esta tarea básica de cualquier municipio.
