El freno en la actividad laboral durante 2012, no sólo ha significado una paralización en la creación de puestos de trabajo, sino también un deterioro en la distribución del ingreso. El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), en su informe sobre la evolución de la distribución del ingreso hasta el tercer trimestre de 2012, muestra un empeoramiento relativo en la situación de los sectores con ingresos bajos frente a aquellos que perciben ingresos medios o altos.

El INDEC divide a la población ocupada en "percentiles" según las distintas escalas de ingreso. El primer percentil corresponde a los ocupados con los ingresos más bajos, mientras que en el percentil 100 están los ingresos más altos. Para medir la desigualdad, el INDEC compara el ingreso de los sectores con remuneraciones bajas (percentil 10), con el de los sectores de ingreso medios (percentil 50), y altos, con percentil 90.

En el tercer trimestre de 2011, los ocupados de altos ingresos ganaban 8,6 veces más que los de ingresos bajos, mientras que en el tercer trimestre de 2012 esa relación subió a 8,8. Algo similar ocurrió en la relación de ingresos medios y bajos. Un año atrás, los primeros ganaban 3,6 veces más que los segundos, pero en el tercer trimestre de 2012 la relación subió a 3,8. Muchos de los que están dentro del percentil 10, de ingresos bajos, son personas poco calificadas que realizan actividades informales.

En ese contexto, el deterioro de los ingresos bajos frente a los medios y altos puede responder a que las personas del percentil 10 trabajaron menos horas que el año anterior y también a que el sector informal tiene un menor poder de negociación salarial en un contexto de inflación elevada. Es evidente que en épocas de estancamiento económico, los sectores más afectados son lo no calificados. Las cifras dan cuenta del estancamiento del empleo formal.

En otro informe del INDEC sobre distribución funcional del ingreso, se indica que entre el tercer trimestre de 2011 y el mismo período de 2012, el sector privado generó menos de 9000 nuevos puestos de trabajo, lo que implica un crecimiento de 0,1 por ciento. Al contrario, la cantidad de empleo en el sector público pasó de 1.460.288 a 1.520.297, lo que representa 4,1% de crecimiento.

Ahora se observa un deterioro generalizado del mercado laboral, sin crecimiento del empleo formal y, en consecuencia, mayor subocupación demandante y empleo en negro. De este modo, también la dignidad humana viene menospreciada, ya que ella se reconoce cuando se tiene un trabajo digno y se recibe una remuneración justa.