Dos accidentes domésticos ocurridos ayer en Rivadavia y 25 de Mayo dejaron el lamentable saldo de dos niños muertos. La primer criatura que murió tenía 2 años y jugaba con sus hermanitos en su humilde vivienda cuando se electrocutó al tomar un cable que va a una heladera. Su familia lo llevó a un centro asistencial cercano, pero fue inútil. El otro nene tenía apenas 1 año y encontró la muerte al caer dentro de una canal en la zona veinticinqueña de La Chimbera, informaron voceros familiares y fuentes policiales.
En Rivadavia:
Eran las 12 de ayer cuando el pequeño Thiago Agustín Romero Tapia (2 años, era el menor de 6 chicos) jugaba con sus hermanitos en su precaria casa del lote 126 del asentamiento Evita, en La Bebida, Rivadavia. Polonia Tapia, la abuela materna, explicó que el niño y el resto de sus nietos estaban jugando en una de las piezas y que en la vivienda estaba solamente el abuelo paterno.
Los chicos estaban en plena diversión cuando Thiago, que estaba descalzo, se subió a la parte superior de una cucheta. Esa, sería su última maniobra: según su abuela, el nene se cayó hacia atrás y como acto reflejo manoteó un cable que pasa por el techo. En la Fuerza señalaron que esa instalación eléctrica era muy precaria y le da energía a una heladera que está en otra habitación. Los pesquisas también hicieron hincapié que el piso de tierra de la vivienda estaba húmedo.
Lo concreto es que la criatura recibió una descarga que le quemó la mano derecha y quedó malherido. Su familia lo llevó en auto hasta el centro de salud San Justo, pero los médicos no pudieron salvarle la vida.
En 25 de Mayo:
La otra criatura que murió ayer fue Uriel Alejandro Campillay Godoy (1), quien se ahogó en un canal que pasa por el frente de su casa en la Ruta 279, entre las calles 22 y 23, en La Chimbera, 25 de Mayo, revelaron en la Central de Policía. El niño y otros hermanitos habían quedado al cuidado de su abuela, Ramona Pérez, dado que los padres estaban trabajando.
La tragedia ocurrió cerca de las 17 cuando Uriel se alejó de la abuela, llegó hasta ese canal impermeabilizado y cayó al agua. Minutos después, un vecino de apellido Godoy, lo rescató a 300 metros aguas abajo de la casa de los Campillay. En esos momentos llegó Mario Campillay, el papá, quien con ayuda de un automovilista llevó al pequeño hasta el puesto de sanitario de Las Casuarinas, pero ya estaba muerto.
