De niño, Luis Villafañe, siempre soñó ser marino como su tío. Hace 5 años, cuando terminó la escuela secundaria, decidió dejar por primera vez su casa en la Villa Néstor Díaz de Pocito para probar suerte en la Armada, y ahora, con sólo 23 años, está a punto de hacer realidad el sueño del pibe: dar la vuelta al mundo en la Fragata Libertad. Y como premio extra irá con su hermano, que no es marino pero que consiguió quedarse con el puesto de mozo que estaba vacante en el buffet de la fragata.
“Estuve dos años encerrado durante la reclusión mientras estudiaba y me adiestraba. En ese tiempo sólo pude viajar dos veces por año para ver a mi familia” recordó Luis los primeros días que le toco vivir en la Armada. “Al pasar el tiempo uno se acostumbra, la vida va dando golpes y hace crecer a las personas”, relató el joven marino que entre risas y timidez reconoció ser muy afortunado por la oportunidad que tiene. “En la Armada Argentina somos más de 10 mil militares y sólo 300 por año son designados para hacer el viaje en la Fragata. Yo fui elegido con sólo cinco años de Marina, es decir soy muy joven” reconoció el pocitano.
Luis comenzará este próximo 2 de junio la aventura más anhelada e inesperada de su vida. Recorrerá durante seis meses, tres continentes y conocerá lugares como Río de Janeiro, Lisboa, Marruecos, Cadíz, Islas Canarias, Senegal y Ghana, entre otros tantos lugares que el destino y su buen mérito dentro de la Marina le han sabido recompensar. Y la alegría será doble: Luis, que no termina de salir de su asombro por su suerte, tendrá un premio extra que le reservó el destino. Hará el viaje que soñó toda su vida junto a su hermano Matías de 18 años.
Lo de Matías fue como “estar en el lugar y en el momento preciso” reveló el joven mientras relató como fue que su hermano terminó por integrar uno de los tres puestos de la tripulación civil. “Yo tomaba un licuado y el dueño del buffet del barco me dijo que necesitaba un ayudante para el negocio. Sin dudarlo postule a mi hermano”. Pasaron los días y Matías que nunca imagino que el rumbo de su vida iba a cambiar de un segundo para el otro, desembarcó en Buenos Aires. “Mi hermano menor estuvo dos semanas en el barco viviendo conmigo mientras realizaba la prueba, y fue seleccionado” comentó Luis.
Matías “estaba dormido, lo desperté y le pregunte si quería trabajar en la Fragata Libertad. Él no dudó y me dijo que sí al instante”comentó José Villafañe, papá de los hermanos. Entre suspiros y congoja José contó que “es una sensación extraña” la que vivo junto a la mamá de sus hijos porque “estamos muy felices, pero a la vez tristes” debido a que “es la primera vez que Matías se aleja tanto tiempo”. En casa “estamos orgullosos” del viaje que van a emprender “nuestros hijos”. “Pero los vamos a extrañar” agregó José.
Imponente desde todas sus perspectivas y con una historia de más de 40 años la Fragata Libertad, representa a Argentina donde quiera que vaya. Por lo que Luis reveló llevar un “peso muy grande” sobre sus hombros. A sí mismo el suboficial, dijo estar muy emocionado por “comer otras comidas, hablar con otras personas y conocer otros lugares”, además “creo que es impagable hacer el viaje junto a mi hermano” aseveró Luis.
El joven marino al ser interrogado sobre sus añoranzas fuera de la institución, respondió que “extraño la comida de mamá” sobre todo “extraño mucho poder reunirme con mi familia un día domingo”’. Aunque a pesar de todo “no me arrepiento de haber entrado en la Armanda porque navegar es el algo impagable”. “El mar es lo mío” contó Luis al referirse a su vocación como marino.
Lo cierto es que ya sea por el destino o por su buen mérito dentro de la armada su sueño de viajar por el mundo a bordo de la Fragata Libertad, ya tiene fecha de inicio y con el plus de estar acompañado de su hermano menor. Sólo faltan algunos días para que “mi mamá y mi papá vean a sus dos hijos partir y los despidan con sus pañuelos blancos mientras la Fragata se aleja” concluyó Luis.
