Le abrieron dos tajos en el cuero cabelludo, dejaron su rostro con moretones y lo peor es que casi lo asfixiaron con esa cinta con la que le envolvieron toda la cabeza. Faltó poco para que el abuelo de 75 años muriera. Así de brutal fue el asalto que sufrió ayer ese anciano que cayó en el engaño de dos mujeres que le pidieron permiso para entrar a su departamento para cambiar al niño que llevaba en brazos una de ellas y que después fue atacado a golpes por un hombre. Lo salvaron los vecinos que escucharon sus gritos desesperados y los ladrones escaparon con 2.400 pesos y un reloj, aunque una de las asaltantes dejó abandonada su cartera con un celular.

El jubilado y viudo Daniel Arias (75) fue atendido en el Hospital Rawson como consecuencia de las heridas que presentaba en toda la cabeza tras la odisea que vivió ayer, pasadas las 9.30, en su departamento del primer piso de un monoblock del Sector 2 del Bº San Martín, en Concepción, Capital.

‘Vinieron dos señoras que decían que eran de lejos y me pidieron permiso para cambiar al niño que se había hecho caca. Les dije que el baño no estaban tan bien, pero que pasaran. Las dejé entrar y acompañé hasta el baño a la mujer que llevaba al niño. Cuando me doy vuelta para ir al comedor, entró un hombre que me tapó la boca y me pegó. Ahí yo empecé a luchar. No perdí el conocimiento, lo que quería era que se mandaran a cambiar’, relató el abuelo. En esa lucha desigual, el delincuente se impuso a golpes y dejó al anciano ensangrentado en el piso. Fue ahí que agarraron una cinta de embalar y se la envolvieron en la cabeza para taparle los ojos y la boca.

A todo eso, los vecinos oyeron los gritos del anciano. ‘Me acerqué a ver qué pasaba y escuche los quejidos y los balbuceos. Entré al comedor y cerraron fuerte la puerta del dormitorio. No me abrían, entonces empujé con todo la puerta. Ahí vi al abuelo con toda la cara vendada. Y una chica salió corriendo’, relató el joven que auxilió a Arias. En medio de la confusión, las ladronas con el bebé escaparon por la puerta de entrada, mientras que el cómplice que las acompañaba se lanzó del primer piso por una ventana trasera y escapó por un descampado. El abuelo se estaba asfixiando, tanto es así que una vecina corrió a buscar una tijera y empezó cortarle la cinta scotch para que respirara. Anoche, la Policía buscaba a los delincuentes. En el celular estaba la foto de una de las mujeres.