El Gobierno argentino advirtió ayer de que la Cumbre de la ONU del Cambio Climático que se desarrolla en Copenhague puede fracasar por "la poca voluntad de los países desarrollados" para llegar a un acuerdo. Mientras que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner expresó su deseo de que "el Protocolo de Kioto no obtenga carta de defunción".

"Si uno ve la poca voluntad de los países desarrollados, creo que es posible que no haya resultados positivos", sostuvo el canciller Jorge Taiana, quien viajó ayer a la capital danesa para participar de la cumbre, que quedó bloqueada por el fracaso en las negociaciones, cuando la delegación africana acusó a los países ricos de hacer muy poco por limitar la emisión de gases invernadero e intentar hundir el actual Protocolo de Kioto.

El canciller consideró que para alcanzar buenos resultados, los países desarrollados "deben asumir objetivos claros de reducción en la emisión de gases, facilitar fondos para la mitigación y para la transferencia de tecnología". "Debemos evitar que los países desarrollados quieran una vez más incumplir sus obligaciones y pretender transferir la responsabilidad a los países en desarrollo", afirmó el funcionario que hoy llegará a Copenhague.

Argentina defenderá en la Cumbre la vigencia de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático y el Protocolo de Kioto, ya que "son instrumentos que reconocen el principio de deuda histórica de los países desarrollados en los efectos que tuvieron su accionar (sobre el calentamiento global)", manifestó Taiana en la sede de la cancillería.

Por su parte, La presidenta Cristina Fernández de Kirchner expresó ayer su deseo de que en la Cumbre de Copenhague, "el Protocolo de Kioto no obtenga carta de defunción". Fue al encabezar en Casa de Gobierno un acto por el Programa GENRES, sobre la licitación de generación eléctrica a partir de fuentes renovables. Allí Cristina dijo que "estamos ante una suerte de nueva colonización, esta vez ya no de territorios sino de atmósfera". Y resaltó que ello "constituye un incumplimiento del Protocolo de Kioto, que vence en 2012, fundamentalmente por las naciones desarrolladas, que son las responsables de las tres cuartas partes de las emisiones de gases contaminantes". "Ellos representan -continuó la mandataria- menos del 20% de la población mundial, pero son responsables de las tres cuartas partes de la contaminación y son los que deberían cargar con la reducción de emisiones y con el pago de las energías alternativas, de la inversión tecnológica, para los países en vías de desarrollo, para las economías emergentes".