El estado de salud del ex presidente Carlos Menem, candidato a la reelección como senador nacional por La Rioja en alianza con el kirchnerismo, ocupa el centro del debate político del distrito en torno a sus condiciones físicas para hacer campaña electoral.

En los últimos días, prácticamente no ha habido sector político o dirigente que no se haya referido a Menem, mientras el ex presidente hace campaña a un ritmo pausado junto a sus compañeros de lista, todos kirchneristas, de cara a las internas del 14 de agosto y las generales del 23 de octubre.

El jefe de campaña del kirchnerismo, el intendente de La Rioja, Ricardo Quintela, dijo con ‘sentido humano‘ que consideraba ‘un sacrilegio‘ que se esté sometiendo a Menem a otra campaña electoral para lograr que el oficialismo nacional logre quedarse con las bancas en juego en el Congreso Nacional.

Frente a ello, Eduardo Menem ironizó acerca de si Quintela ‘era médico para hacer el diagnóstico‘ respecto del estado de salud integral del ex jefe de Estado. El hermano del ex mandatario afirmó que la consideración de Quintela es ‘una falta de respeto porque él sabe mejor que nadie que Carlos Menem está donde está por su propia decisión‘. ‘Será la gente, el pueblo‘, quien dirá si un candidato ‘está o no en condiciones‘ pero no se puede afirmar que ‘el ciclo de tal persona está agotado porque tiene tal edad‘. Eduardo Menem, ligado al Peronismo Federal, no coincide ahora con el rumbo tomado por su hermano al aliarse, en lista separada, a los K, pero pidió ‘respeto personal‘ para con el ex presidente.

Desde otros sectores políticos también hubo referencias a Menem. Dirigentes de la Agrupación Peronista La Rioja Federal y del Socialismo, Guito Vergara y Rubén Díaz, dijeron que a Menem, que es ‘candidato del gobernador (Luis) Beder Herrera, el mejor homenaje que le podemos hacer es darle tranquilidad y pensar en bronce para él‘.

Menem fue muy importante para el Gobierno en 2010 porque en muchas votaciones clave su presencia fue determinante, primero para lograr el mágico número 37, es decir, el quórum para sesionar; y segundo, su voto fue desequilibrante para aprobar leyes impulsadas por el oficialismo.