El juez de Cámara Penal Arturo Velert Frau (Sala I) aplicó la dura condena de 13 años de reclusión a Mario José "El Borocotó" Calívar (30), por portar ilegalmente un arma de guerra, un revólver calibre 38, e intentar matar de un tiro en la cabeza por una supuesta deuda de drogas a Federico Cornejo, en la casa de la víctima en el barrio Malimán, Rawson, cerca del mediodía del 14 de enero de 2009. Cornejo, es el mismo chico de 18 años que el pasado 15 de julio no sobrevivió a otro disparo: el que le dio en el pecho el agenciero Luis Coll (71) en su agencia de Ignacio de la Roza y Juez Ramón Díaz, Capital, cuando el joven pretendía asaltarlo con un cómplice (Ver recuadro).
Hasta último momento "El Borocotó" intentó desligarse del aquel ataque y reforzar el argumento defensivo de que no hubo intento de homicidio y sí un disparo por accidente que destruyó el hueso de la zona izquierda del cráneo sin matar de milagro a Cornejo: "Estoy conciente del daño que hice, pero no quise pegarle (el tiro), él era amigo mío’, dijo de pie ante el juez Velert Frau.
Para entonces el magistrado había escuchado el pedido del defensor Fernando Bonomo de aplicar una pena de 1 año y 8 meses por lesiones culposas, y la absolución por el delito de portación ilegal de arma de guerra, el revólver calibre 38 con el que disparó Calívar.
Según Bonomo, esa debía ser la resolución más acertada porque se había probado que aquel día Calívar llegó a la casa de Cornejo por un "trabajo" que debían hacer, que entonces la propia víctima sacó un revólver de una habitación, lo tomó del caño y se lo pasó a su cliente, quien al tomarlo gatilló y disparó, sin querer. El defensor destacó también la colaboración su cliente por auxiliar llevando en su moto a Cornejo con un vecino, hasta que los sorprendió la policía. Y argumentó que no se había probado la portación ilícita del arma.
Sin embargo para el fiscal Gustavo Manini, quedó acreditado que Calívar llegó al lugar a cobrar una deuda (en el caso se habló de una venta de marihuana). Que al no conseguir su objetivo se fue y volvió en moto con un arma. Que volvió a exigir el pago de todos, exigiendo incluso las zapatillas a la víctima. Y que en medio de la discusión gatilló hasta que disparó y no mató de milagro al jovencito.
Para el fiscal también quedó acreditado que Calívar portó ilegalmente un arma de fuego de guerra, y que debía ser condenado por ese ilícito en forma agravada por sus antecedentes de delitos contra las personas: tiene varias causas abiertas y registra dos condenas, una de 4 meses por hurto y otra de 9 meses y 28 días por lesiones, dijeron fuentes judiciales.
Por eso pidió una pena de 15 años de reclusión. Y que un vecino y amigo de Cornejo, un menor de apellido Sánchez, sea investigado por falso testimonio ya que al comenzar la investigación aseguró ver a Calívar con el arma y en el juicio lo negó. Este menor está preso, porque era cómplice de Cornejo en el frustrado asalto con armas contra el agenciero.
