Hace poco menos de un mes el retiro se vislumbraba en un horizonte bien cercano. Demasiado próximo incluso para sus pretensiones. Pero como suele ocurrir en la dinámica que tiene el fútbol, un par de goles cambiaron el panorama radicalmente. Ni hablar luego del duplicado del domingo ante Banfield, incluso con una delicia como fue el 4-1 con un taquito que sólo pueden hacer los exquisitos, pese a contar como en su caso con "gastados" 31 años. Ese grito, en su lugar en el planeta fútbol, el Monumental, lo metió en la historia grande de los máximos artilleros de su amado River: Fernando Cavenaghi, el "Personaje del fin de semana", con sus 107 tantos ocupa ahora el último lugar del top ten de esa tabla donde se tutea con monstruos sagrados que lucieron la banda roja como Enzo Francescoli, José Manuel Moreno, Adolfo Pedernera y Angelito Labruna.
"Está por debajo de otros jugadores y por eso tiene poca continuidad", lo expuso el técnico, Marcelo Gallardo, a fines de marzo. "Hay que ver cuántas ganas tiene de seguir en el club", también lo chicaneó Enzo Francescoli, hombre fuerte del fútbol profesional. El Torito se llamó a silencio, hizo una pretemporada express de tres días y fue titular en La Plata ante Gimnasia. Ahí comenzó un nuevo renacer de este delantero al que alguna vez Daniel Passarella lo trató, irrespetuosamente, de "un gordito cul…": acumuló 4 goles en igual cantidad de partidos para ser actualmente el máximo artillero del equipo en el torneo de Primera con seis gritos en total. Su contrato expirará el 31 de junio y Cavenaghi ya avisó que "me quiero ir bien de River".
Claro que en la vida del nacido en General O’Brien, provincia de Buenos Aires, no todo fue color de rosas desde el inicio. Vivió una infancia dura junto a sus otros tres hermanos cuando los padres se separaron a sus 6 años de vida. Así, repartió el tiempo entre su ciudad natal, donde se quedó viviendo su papá Edgardo, y Chacabuco, lugar que habitó con su madre y el resto de la familia tras el divorcio. "Me hizo madurar de golpe todo lo que pasó en casa. Pero sé que eso también me ayudó a ser fuerte de cabeza", reveló en una entrevista sobre su vida personal. Esos "palos" lo llevaron a hacerse "grande" desde muy joven y por algo debutó en Primera con River a los 17 años. Vivió tres etapas en el club de Núñez y el domingo sintió seguramente el sabor a "revancha" cuando le marcó dos goles al equipo de Matías Almeyda, entrenador que lo echó de River luego de conseguir el ascenso a Primera en junio del 2012. "No me merezco que me hagan esto. Yo amo este club y volví para que regresara a donde nunca debió irse", disparó apenas el Pelado, con el aval del presidente de entonces (Passarella), le marcaron la puerta de salida junto a otro referente en la B Nacional como Alejandro "Chori" Domínguez.
Transitó medio año en el Mallorca español, como un intento por redimirse en Europa, lugar donde estuvo muy lejos de triunfar pero igualmente no pudo. A comienzo del 2013 recaló en el Pachuca mexicano y tras una temporada plagada de lesiones, Rodolfo D’Onofrio le ofreció volver a River para cerrar el círculo y, seguramente, su carrera. "Ésta es mi casa. Gracias a todos los que apoyaron mi vuelta. Quiero seguir haciendo historia con esta camiseta", comentó en enero del 2014 y antes de su reestreno. Cuatro títulos en este último periodo (Torneo Final "14, Superfinal "14, Sudamericana "14 y Recopa Sudamericana "15) le dieron cuerda para su carretel. Pero la lesión en agosto del año pasado en el dedo gordo del pie derecho lo condicionó al punto de tener que pasar por el quirófano. Se habló de un tiempo muy extenso de recuperación e incluso algunos comenzaron a vislumbrar esa palabra tan temida de seis letras: retiro. No ocurrió eso, aunque fue relegado en la consideración de Gallardo. Como un buen líder que es jamás levantó la voz en contra del DT ni alguno de los titulares. Se dedicó a entrenar. Apegarse a sus dos hijos (Benjamin y Sophie) y a su pareja desde hace casi 20 años, Soledad Gaynor. "Sin ellos no soy nada. Mis hijos son la luz de cada día y mi esposa es quien siempre está a mi lado en cada decisión que tomo", se deshizo en elogios para con sus "pilares".
El domingo, el Cavegol ratificó que todavía tiene mucho para dar dentro de una cancha de fútbol. Porque es un Toro muy difícil de domar…
