La inauguración del edificio propio del Colegio Augusto Pulenta en San Martín señala otro de los hitos en el cambio de concepción sobre el rol del Estado en la educación, siguiendo el arraigado concepto que la población siempre tuvo sobre el valor igualitario, de ascenso social y cultural, y de crecimiento general que ella tiene. La fundación y crecimiento de esta institución educativa se ha sustentado sobre los cuatro pilares que motorizan, en todo tiempo, el desarrollo de una sociedad: a- La iniciativa de un grupo de padres allá por 1970 a los cuales se sumó toda la comunidad departamental que advirtió que el progreso debía unirse a la preparación y capacitación otorgadas por otros niveles de educación y para lo cual ya no alcanzaba con la formación que aportaba la escuela primaria. Sin embargo, nuestros padres, advirtieron también que mayor formación implicaba una puerta esencial para alcanzar una mejor calidad de vida en la zona. Esto se encarnó en la comunidad departamental y en conjunto decidieron trabajar hasta conseguirla.
b- El apoyo del sector privado que advierte que una mejor preparación de la mano de obra para sus empresas redundaría en mayores beneficios. Esta es la motivación que llevó a pioneros como Augusto Pulenta a poner todo el empeño con aportes muy significativos desde la donación del terreno donde hoy se levanta el nuevo edificio hasta sumar su peso empresarial ante las autoridades educativas nacionales de entonces, de tal manera que se lograra el objetivo que planteaba la comunidad. Este gesto de la familia Pulenta fue imitado por muchos otros bodegueros y afincados de la zona que a lo largo de toda la historia del colegio hicieron sus donativos, consustanciados con la visión de progreso mediante la educación.
c- La iniciativa tuvo comienzos difíciles por eso revaloramos la actitud de aquellos docentes fundadores que pusieron la vocación por encima de las carencias iniciales (como dar clase en la galería o debajo del sauce, lo cual me consta por haberlo vivido como alumno) en el edificio de la escuela Echegaray de Andino. Un afecto especial para esta institución hermana que compartió su local con el colegio secundario por más de 30 años, haciendo el rol de madre protectora que ayudó al crecimiento. Aquella dedicación dejó sus huellas y se continúa, hasta hoy, en todos los docentes que despliegan su bagaje pedagógico a diario. Un aspecto de esa dedicación la constituye también, el rol del directivo que en silencio, abrumado de trámites y con paciencia infinita para buscar soluciones, contribuye a los grandes logros institucionales; en la persona, gestión y empeño para lograr el edificio propio del actual rector del colegio valoramos el trabajo de todos los que aportaron su tiempo personal para llegar a la meta.
d- La presencia del Estado y de las autoridades constituyen el cuarto pilar, partiendo de aquellas soluciones cotidianas que se aportan desde el municipio hasta llegar a decisiones de política educativa provincial y nacional. El accionar del Gobierno provincial -en el marco de un proyecto nacional- reivindica con acciones concretas las aspiraciones de una comunidad por el derecho a la educación, culminando un anhelo de muchos años. Esto no es una adulación circunstancial sino el reconocimiento de una generación -a la cual pertenezco- que, gracias al accionar de estos pilares tuvo acceso a la educación pública y rural en un rincón del país profundo y que significó un despegue para la comunidad de San Martín. Estos hechos nos señalan que dejamos atrás la visión de la educación como un "gasto" para convertirse en una "inversión". Se recuperó la idea de que la escuela cumple con una función primordial pues es el espacio fundamental para transmitir tanto conocimiento como valores socialmente relevantes y constituye la mejor herramienta para integrar a los grupos sociales más desfavorecidos, contribuyendo al desarrollo satisfactorio de las nuevas generaciones.
