Sólo el 46 por ciento de los matrimonios contraídos en Argentina en 2011 pasaron por la Iglesia mientras que ese porcentaje en 1990 era del 83 por ciento, reveló un estudio de la Universidad Católica Argentina (UCA).

Desde 1990 hasta el 2000 se produjo un descenso del 37 por ciento, con un pronunciado ascenso en 1995; y, a partir de 2001, la tendencia tomó forma de meseta. El estudio ‘Los argentinos y la familia‘, elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la UCA, fue difundido el martes pasado durante un acto en la sede central de esa universidad privada.

Entre los interrogantes que se abrieron tras conocerse los resultados del análisis, los investigadores destacaron que ‘cabría preguntarse qué incidencia tiene sobre estas cifras el presunto aumento de los divorciados vueltos a casar‘. Para estos cálculos, ‘se tuvo en cuenta el número total de población católica y no su distribución por grupo de edades, ya que si se hubiera considerado este último criterio, la proporción sería aún mayor porque en una población envejecida hay menos casamientos porque hay menos habitantes en edad de casarse‘, aclara el informe.

En relación a la población católica, en el año 2000, se produjeron 2,7 matrimonios sacramentales por cada mil habitantes católicos de Argentina; y en 2006, la relación fue de 2. Desde entonces, se produjo un descenso del número de matrimonios religiosos por mil habitantes católicos, llegando a 1,6 en 2010 y 2011, y 1,5 en el 2012.

El ODSA incorporó el módulo ‘Los argentinos y la familia‘ a partir de la convocatoria del papa Francisco al Sínodo de Obispos, que en octubre comenzó a debatir las nuevas realidades familiares en el mundo. En las conclusiones del informe se advirtió que ‘la inmensa mayoría todavía atribuye espontáneamente una gran importancia a la familia como ámbito de ayuda mutua, de educación de los hijos y de transmisión de valores éticos‘.

Asimismo, se constató una distancia generacional al responder a la pregunta si se requiere un varón y una mujer para que haya un matrimonio. ‘La proporción de respuestas en desacuerdo con esta afirmación es menor a medida que aumenta la edad, lo cual indica una tendencia creciente debido al cambio cultural y a la legalización de las parejas del mismo sexo‘, atribuyeron los técnicos de la ODSA. Esta distancia generacional también se advirtió entre las personas que están de acuerdo con que una ley no debería facilitar el aborto. El estudio reveló que la solidaridad familiar expresada en la calidad de ayuda a los hijos, nietos o sobrinos, así como también en la certeza de poder confiar en la familia en caso de necesidad urgente, se destaca entre los hogares familiares de pareja con hijos, estratos económicos bajos y católicos comprometidos. Fuentes: Télam y DyN