Los 5 departamentos del Gran San Juan (Capital, Rawson, Rivadavia, Chimbas y Santa Lucía) concentran más del 65 por ciento del electorado, según las cifras dadas a conocer por la Justicia Federal con competencia electoral de la provincia. El dato es relevante porque en esos distritos los candidatos a gobernador, por ejemplo, centralizan sus esfuerzos porque obteniendo el triunfo en esas jurisdicciones se aseguran ganar en la provincia. De allí que la mayor cantidad de caminatas y los esfuerzos por llegar con el mensaje tiene a esta zona como la más privilegiada.
A nivel nacional se da también que 5 distritos (Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Capital Federal y Mendoza) reúnen el 66,25 por ciento de los ciudadanos en condiciones de ir a las urnas.
El análisis de los números señala que San Juan, en el concierto nacional, apenas representa el 1,67 por ciento del electorado, frente a la abrumadora cifra de Buenos Aires, que representa el 37,01 por ciento de los ciudadanos que estarán en condiciones de votar primero para las primarias, después para el turno de las generales y hasta para un eventual balotaje.
En la provincia, el resto de los 14 departamentos representan apenas el 34,09 por ciento del padrón de electores, que para estos comicios es de un total de 536.349 ciudadanos. El que menos votantes tiene de todo San Juan es Ullum, con apenas 3.871 vecinos en condiciones de elegir sus autoridades. Capital es el mayor, con 93.410 electores.
El crecimiento de la cantidad de votantes locales, que ha sido del 8,19 por ciento con respecto a las elecciones legislativas de 2013, es el aumento más alto en los últimos 12 años, superando el récord que se había dado en el período 2011-2013, que fue del 5,8 por ciento. El salto se debe al crecimiento poblacional y, al igual que hace 2 años, a la incorporación de los adolescentes de 16 y 17 años, que también pueden ir a sufragar.
En el orden nacional, Tierra del Fuego está en el final de la tabla con el 0,39 por ciento de quienes están en condiciones de elegir a sus autoridades. Tal disparidad de cifras provoca que, al igual que sucede en el Gran San Juan, los candidatos presidenciales concentren sus mayores esfuerzos en los grandes distritos.
