Argentina vive una época de cambio hacia el país que todos queremos, en el que el acceso a una Justicia eficiente y confiable se convierta en una realidad para todos sus habitantes.
Se trata de un desafío que no se puede resolver de un día para el otro, pero estamos convencidos de que un buen punto de partida es escuchar los reclamos de la gente a lo largo y ancho del país y la opinión de los expertos, para trabajar mancomunadamente con la mirada puesta en ese objetivo.
Durante las últimas semanas, asistimos a través de los medios de comunicación a un creciente debate acerca de la justicia por mano propia. Muchos argentinos han visto sus derechos vulnerados y un Estado ausente en su rol de garantizar sus vidas y sus bienes. El caso del carnicero de Zárate, o el médico de Loma Hermosa que mató a un ladrón, generaron mucho revuelo mediático y pusieron en la mesa de discusión si la sociedad debe armarse, defenderse y responder ante un hecho delictivo.
San Juan ha conocido también casos en el que la portación de armas dio como resultado hechos trágicos. Hace pocos meses, lamentamos la muerte de Alberto Alejandro Mallea, padre de una reconocida ciclista, que falleció a causa de un disparo efectuado por otro civil, cuando descendió de su vehículo para pedir nafta, en un parador de Talacasto.
Estos hechos no deben abrumarnos y alterar nuestras convicciones de vivir en una sociedad pacífica, amplia y plural, en el imperio del Estado de derecho.
Desde el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, con el desarrollo del Programa Justicia 2020 y con la modificación del Código Procesal Penal, se están dando los pasos necesarios para que la sociedad no tenga que armarse ni buscar justicia por mano propia.
Estamos en el camino para lograr una justicia que brinde la contención, el apoyo y las respuestas necesarias, las cuales deben ser de carácter federal, que le lleguen a todos los sanjuaninos, a todos los argentinos.
Seguimos apostando a fortalecer y ampliar las políticas de acceso a la justicia, para llegar a los sectores más vulnerables de la población, a quienes se sienten más desprotegidos frente a la amenaza del delito.
Es por eso que estamos convencidos de que la justicia por mano propia no es el camino. Hay un cambio de época, y construir el país que todos queremos debe ser nuestra prioridad.
