Desde el miércoles último rige en San Juan la temporada de poda del arbolado público, que se extenderá hasta el 30 de agosto venidero bajo la autorización y control de los organismos correspondientes, ya que a partir de este año intervendrán la Dirección de Arbolado Público de la Secretaría de Ambiente de la Provincia y la Subdirección de Arbolado Público de la Municipalidad de la Ciudad de San Juan, en sus respectivas jurisdicciones. Vale aclarar que el árbol de sombra no se poda y cuando debe hacerse por necesidad, la práctica debe ser autorizada y los trabajos tienen que ejecutarlos personas especializadas, en un todo de acuerdo con la ley de protección del arbolado público y su decreto reglamentario.
La poda del arbolado es un tema conflictivo y el saldo es la pérdida constante de los espacios de sombra que son vitales para atenuar los rigores del clima veraniego. Desde la desaprensión del frentista que mutila los ejemplares de manera caprichosa, hasta una permisibilidad abusiva de quienes autorizan podas y erradicaciones innecesarias como el despeje del follaje para dar lugar a los cableados o mejorar la iluminación callejera. El criterio que debe prevalecer en el funcionario es que la única prioridad es la integridad del árbol, porque las empresas de servicio pueden desviar sus ramales e incluso recurrir al tendido subterráneo, antes de mutilar ejemplares que quedan condenados a una muerte prematura, o ser derribados por un viento debido al desequilibrio de la copa por cortes inapropiados. La ley, por un lado y la profesionalidad en los permisos y controles por otro, evitarán la depredación y la impunidad de la motosierra en poder de improvisados, que también hacen su negocio de temporada recorriendo zonas residenciales.
