Toda manifestación de interés cultural y turístico debe respetar por principio a la naturaleza, más si se exterioriza en forma masiva porque puede alterar ambientes que son únicos. La sola presencia humana, donde no existe infraestructura ni servicios presupone daños y contaminación, como viene ocurriendo cuando el accionar sobre el terreno es invasivo por el propio descontrol.
La reflexión es oportuna al tomar estado público la cancelación de la cuarta edición del "Concierto de las Américas” en el Cerro El Alcázar, ubicado en Calingasta, una propiedad de dominio y posesión particular que venía siendo utilizada por el Ministerio de Cultura y Turismo de la provincia como escenario natural para estas presentaciones. Según el ministro del área, Dante Elizondo, esta vez se trataba de una propuesta cultural para un fin de semana, con el propósito de generar ocupación hotelera en Barreal, en temporada baja.
Las mil hectáreas que rodean a la imponente formación geológica citada, fueron declaradas de "interés cultural y artístico” en una ordenanza del Concejo Deliberante de Calingasta, con un pedido de expropiación a la provincia en carácter de interés público hace dos años. Esta disposición de los concejales, con aval de la intendencia departamental, nunca llegó a la Legislatura provincial y todo quedó como una expresión de deseo, hasta ahora, en que las propietarias del lugar solicitaron una definición sobre la medida departamental.
Más allá de estas desinteligencias, lo que debe primar es el respeto a la naturaleza y a la propiedad privada, en éste y en cualquier otro predio de características únicas e irrepetibles -en definitiva son patrimonio de la humanidad-, por encima de intereses particulares o imposiciones políticas. Existen experiencias como la de las Sierras Azules, en Zonda, donde la intangibilidad del paisaje ha quedado borrada por la basura que arrojan los caminantes durante los ascensos y permanencia en la cima. Como si fuese poco, ahora se pretende hacer en lo alto una edificación a modo de refugio, para lo cual subirán materiales de construcción.
El Alcázar, las Sierras Azules, la precordillera e Ischigualasto, entre otros atractivos sanjuaninos, deben preservarse en su estado natural porque ese encanto y magnificencia deslumbran al turista.
