La obesidad es una epidemia fuera de control, y avanza cada vez más rápido, ha señalado recientemente la Organización Mundial de la Salud (OMS), al advertir a la comunidad científica que han fracaso las estrategias globales, oportunamente diseñadas para controlar el sobrepeso en todo el planeta.
Recordemos que el ente sanitario de las Naciones Unidas tenía como objetivo para el 2025 evitar la obesidad, pero de acuerdo a su último estudio, la probabilidad de que eso ocurra es nula y, por el contrario, se estima que para 2025, el 18% de los hombres así como 21% de las mujeres del mundo, serán obesos.
La OMS sostiene que ya hay 641 millones de obesos en el mundo (266 varones y 375 mujeres), cuando cuarenta años atrás eran 105. De hecho en 1975 la cantidad de personas con bajo peso duplicaba a los obesos y de acuerdo a esta proyección estima que para 2025 una quinta parte de los adultos de todo el mundo tendrá obesidad severa, concluye el mayor estudio realizado hasta ahora sobre el índice de masa corporal en casi 20 millones de personas de 186 países y publicado este mes en la prestigiosa revista científica ‘The Lancet”.
Contrariamente a lo que se afirmaba, la obesidad ha dejado de ser una enfermedad de ricos, ya que el mayor avance actual es sobre los pobres del mundo y con un agravante: Los ricos suelen estar bien informados, y tienen claro que la obesidad causa innumerables problemas para la salud, con lo cual compran comidas orgánicas, hacen dietas y concurren al gimnasio, cosas que los pobres no pueden hacer. No obstante el sobrepeso y la obesidad, así como las enfermedades no transmisibles asociadas, son en gran parte prevenibles si existen entornos favorables. La OMS pide a los gobiernos políticas de apoyo, en materia de alimentos y actividad física periódica.
Sostiene que los Estados deberían cobrar menos impuestos a las frutas y verduras, y más a los alimentos procesados y a las bebidas azucaradas, además de promover vecindarios saludables y clubes gratuitos para que todos puedan realizar actividad física. Al respecto, en nuestra provincia se ha tomado conciencia sobre la importancia de la actividad física y varios municipios, como el de Capital, han creado espacios para el acceso gratuito y facilita la venta de productos orgánicos para una sana alimentación.
