El término "Yihad” significa "lucha” en árabe, y cada vez que se lo menciona en Occidente se lo asocia al terrorismo de musulmanes inmolándose o asesinando a personas que no están de acuerdo con sus pensamientos.

Pero, en realidad para los musulmanes la Yihad no tiene un solo sentido ya que, por ejemplo, para los integrantes de la secta Kharijites ("los que salen”) es uno de los pilares del Islam basado en la creencia de musulmanes extremistas a los que se llama habitualmente terroristas. Estos usan el concepto de Yihad como justificación para asesinar a cualquier persona que no sea musulmán. Sin embargo, los que abogan por la paz consideran que la Yihad es como una guerra espiritual "contra lo maligno” en un sentido metafórico.

Continuando con la definición del término, para los musulmanes existe la Yihad Más Grande y la Más Pequeña. La primera representa la lucha interna espiritual hacia la sumisión a Alá. Mientras que la Más Pequeña es la Guerra Santa contra los no musulmanes, basada en el principio de la creencia, que es lo que genera las grandes diferencias que existen entre el mundo árabe y el de los países occidentales.

En este marco, los principales eruditos del Islam sostienen que una Yihad está permitida sólo en defensa propia o contra la tiranía o la opresión, pero no como una herramienta para promover el Islam. En este sentido es conocido que la Yihad, que se está librando actualmente como una "Lucha o Guerra Santa”, no sólo recurre a la violencia como método intimidatorio, sino que está promoviendo el Islam de una manera metódica y utilizando variados recursos, a fin de concretar una avanzada ideológica contra el mundo occidental.

Hay varios casos que testimonian este avance, que no es reciente sino que viene concretándose desde hace varias décadas y que promete continuar con esta política expansionista que se está poniéndose de manifiesto, especialmente en los países europeos donde el Islam cuenta con un elevado porcentaje de adeptos.

Uno de los casos más emblemáticos es el del exrapero alemán Abu Talha Al-Almani, antes conocido como Deso Dogg, quien está detrás de las creaciones audiovisuales de Al Hayat Media Center, la productora del Estado Islámico (EI) responsable de un mecanismo mediático con el que logra, en forma permanente, sumar nuevos adherentes a la causa o difundir su mensaje con un efectivo nivel de recepción por parte del público al que va destinado.

Con el mismo nivel técnico y de producción que se utiliza en Hollywood o en otras grandes productoras de Occidente, Al Hayat ha estado produciendo material de gran calidad que es distribuido en distintos formatos, preferentemente videos que son filmados con fines específicos, por personas que se dedican al diseño gráfico y a la dirección de cine y dominan programas informáticos como In-Design o Photoshop. Además siguen el patrón de empresas de EEUU o Europa y manejan correctamente el lenguaje de las redes sociales.

También se han hecho públicos otros casos en los que el EI ha persuadido a jóvenes de países europeos para que pasen a militar en sus filas, siendo que se trataba de adolescentes nacidos, criados y educados en un ámbito alejado del jihadísmo. Es el caso de las tres jóvenes londinenses, de entre 15 y 16 años, que hace unos meses se escaparon de sus casas con el objeto de trasladarse a Siria para sumarse a las filas del EI como "novias jihadi”.

Cada vez se ve con más preocupación este fenómeno que amenaza con sumar nuevos adeptos a la causa de la Yihad que, como ya lo hemos señalado, más allá de ser un enfrentamiento armado es una guerra que se va librando paulatinamente, con sus propios métodos pero en forma implacable.

Los atentados ocurridos contra la revista Charlie Hebdo, en Francia, y en Copenhague, en Dinamarca, son una muestra de este avance que no da lugar al diálogo ni a la reflexión, y que tiene por objetivo ir eliminando todo lo que se oponga al Islam.

Analistas y estudiosos del problema que representa actualmente el yihadismo en todo el mundo señalan que el Corán, con las escrituras sagradas que Alá le dejara a Mahoma a través del arcángel Gabriel, hace puntuales referencias a la Yihad o Guerra Santa, enseñándola y fomentándola. Se habla de una guerra contra los "infieles" o contra los que no creen en Alá, y que por lo tanto es una guerra santa. Y si algo así es aceptado por ese dios y afirmado por su profeta, entonces los que no son musulmanes se enfrentan a un grave problema por el que habría que estar muy preocupados.

Evitar esta confrontación puede parecer casi una utopía, pero los dirigentes mundiales tendrán que hacer los mayores esfuerzos para dirimir este conflicto en ciernes que amenaza con generalizarse a todos los Estados del planeta.