El papa Francisco teme que el avance del narcotráfico en la Argentina convierte a nuestro país en otro México donde reina una situación de violencia y corrupción prácticamente incontrolable, según le dijo al presidente de una asociación humanitaria y amigo personal, a través de las redes sociales.
La frase textual del Papa "ojalá estemos a tiempo de evitar la mexicanización", dio la vuelta al mundo generando temor y también una queja del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, que enviará por vía diplomática al Vaticano. Además, el canciller mexicano, José Antonio Meade, llamó al nuncio apostólico en ese país, Christopher Pierre, por "la tristeza y preocupación" del comentario del Santo Padre. Pero ajustado a una realidad insoslayable.
El pontífice tiene canales directos de información objetiva y puntual. Por un lado hizo la advertencia en un mail enviado el último fin de semana al titular de La Alameda -una ONG que lucha contra la de personas y el trabajo esclavo-, Gustavo Vera, en referencia a la situación en México por el avance del narcotráfico y el riesgo que Argentina siga esos pasos. Por otra parte reveló que habló con algunos obispos mexicanos y "la cosa es de terror", en referencia a la situación de corrupción y violencia que afecta a la nación azteca.
Hace tiempo que la Iglesia argentina señala gran preocupación por el avance narco. Sin embargo, recién en noviembre de 2013 logró poner el tema en la agenda nacional, cuando advirtió que "si la dirigencia no toma medidas, costará mucho tiempo y mucha sangre erradicar las mafias del narcotráfico". Luego Francisco deslizó la inquietud ante interlocutores argentinos en casi dos años de pontificado y ahora, a través de Vera, formuló la más severa advertencia con un evidente toque de atención a las autoridades de los tres poderes.
Lejos de receptar las preocupantes advertencias del Papa, el Gobierno nacional las minimizó. Para el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich no es una cuestión relevante porque a su juicio el narcotráfico es un fenómeno mundial, e ignorando el impacto social, cargó las culpas al sistema financiero y particularmente al lavado de activos en guaridas fiscales. A su vez,el secretario general de la Presidencia, Aníbal Fernández, dijo que la mexicanización de Argentina es propia de la forma de expresarse del Papa porque nunca vio a Bergoglio "callarse la boca".
