Olor a clásico. No cuentan con los mismos sueldos ni mucho menos con la misma popularidad. Pero por los colores que distinguen las camisetas, el clásico más importante de Argentina se trasladará por unos días a San Juan. Esta tarde, a las 16.45, se jugará el partido de ida de la final del Torneo de Campeones que tiene como premio la Copa Challenger DIARIO DE CUYO. Los protagonistas no son River y Boca, sino que uno es Defensores de Boca, de Los Berros, y su rival es Villa Etelvina, de Caucete, que tiene los mismos colores y el diseño de camiseta que el club de Núñez. Sergio Vega, que juega en Etelvina y es hincha de River, y Pablo Cabrera, futbolista de Defensores de Boca y fanático del Xeneize porteño, palpitaron el gran duelo de esta tarde.
El delantero de Villa Etelvina que lleva marcados 11 goles, Sergio “Cebolla” Vega contó como viven la previa de semejante acontecimiento para el departamento: “Llegamos muy bien anímicamente, no se juega una final todos los días. Para mí y la mayoría de los muchachos es la primera vez en la vida que jugamos una final. Se nos dio de llegar invictos hasta el partido anterior, donde caimos pero después ganamos por penales, eso nos da un plus para conseguir la Copa” contó el caucetero.
Mientras que en la otra vereda, Pablo Cabrera, de Defensores de Boca, destacó que es un “orgullo” jugar la final: “Estamos muy emocionados por haber llegado hasta acá. Es un orgullo representar al departamento en un torneo tan importante como éste. Dejaremos todo en la cancha para cumplir con el objetivo” largó el volante central que cuenta con 8 goles.
Tanto Defensores de Boca como Villa Etelvina lejos están de parecerse a los dos clubes más grandes del país. Sus futbolistas hacen grandes sacrificios para entrenarse y sólo movidos por el amor propio que sienten por la camiseta. “En el equipo casi todos trabajamos en la cosecha. Yo trabajo en la mañana, almuerzo en mi trabajo y cuando llego cerca de las 7 de la tarde, me voy a entrenar. Es mucho sacrificio, pero es el equipo que me vio crecer y lo único que quiero es salir campeón”, largó entusiasmado Vega. Mientras que para Cabrera su realidad no es muy distinta: “Trabajo en los hornos. Almuerzo, vuelvo a mi trabajo y a la tarde voy a entrenar. El fútbol en el interior no es como el que se practica en la ciudad donde hay grandes sueldos. En Sarmiento lo hacemos por amor propio. Esperemos que Dios quiera nos ayude”, cerró..
