Como en sus mejores noches. Repleto a más no poder. Con gente en las escaleras e incluso en los pasillos de las cabinas de transmisión. No hubo un rincón de las tres cabeceras habilitadas que quedara un vacío. La imagen era de una final. Y esta vez con alegría para los locales. Con completa felicidad. Porque ahí llegaron los campeones, la Selección argentina de hockey sobre patines, esa misma que en ese mismo escenario en el 2011 tuvo que ver a los españoles levantar la Copa, ahora estaba de festejo. Había conseguido la Copa del Mundo en Francia y merecía un festejo así, por eso nadie quiso perderselo. Apenas llegaron, entraron al parquet del Cantoni para mostrarle ‘La Orejona’ a todos. No faltaron los intrusos que se metieron a la pista y por querer abrazar a sus ídolos, les impidieron dar la vuelta olímpica.

Pero igual la fiesta siguió. Y todos en el escenario recibieron la ovación del público. El primero en hablar fue Luquitas Ordoñez y así le siguieron uno por uno el resto del plantel y el cuerpo técnico que también brindaron unas palabras. Luego de las declaraciones, otra vez Ordoñez y Romero tomaron el control y con micrófono en mano, hicieron cantar a todo el estadio. Y ahí otra vez las dedicatorias a los españoles y el clásico ‘dale campeón’. El gobernador José Luis Gioja le hizo entrega al plantel, de una plaqueta que también sirve como reconocimiento. Con abrazos y la Copa en el centro, una lluvia de papelitos celestes y blancos, invadió al Cantoni. Fue para bajar el telón a una noche que seguramente quedará para la historia.