La decisión tomada por el agenciero capitalino Luis Coll (71) de ultimar de un balazo a un joven delincuente que a punta de pistola quería hacerse con la recaudación del día de su negocio, reavivó la polémica sobre las medidas de seguridad que hay dispuestas para prevenir este tipo de hecho en los comercios que manejan mucho dinero cada día. En el último tiempo, los sitios que cobran servicios de agua, luz, gas y otros, fueron un apetitoso blanco para los delincuentes porque suponían fuertes sumas de dinero y pocas medidas de seguridad e incluso el año pasado se dieron entre agosto y septiembre 4 hechos resonantes que pusieron en alerta a la policía. Algunos hechos dejaron en la ruina a los comerciantes, como el caso del negocio que se ubicaba en la esquina de Santiago del Estero y avenida Libertador, que fue al menos desvalijado dos veces y terminó cerrando. En su momento muchos negocios que prestaban ese servicio de forma anexa a un kiosco o una telefónica, amenazaron con dejar de prestar este servicio porque la relación costo-beneficio no era lo suficientemente atractiva para sostener un anexo de tamaño riesgo. Otro de los rubros preferidos por los delincuentes han sido las casas de computación, donde se alzan con dinero en efectivo, computadoras y accesorios, como por ejemplo el ocurrido el pasado 30 de junio en el local de “San Juan Informática” donde se llevaron valores por $40 mil.
