La mayor filtración de documentos secretos de Estados Unidos expuso un devastador panorama de la verdadera situación de la guerra en Afganistán. Asesinatos de civiles y descripción de crímenes de guerra cometidos por tropas norteamericanas causan estupor general, mientras se evalúan casi 92.000 documentos difundidos en el sitio web WikiLeaks. Los análisis apuntan al futuro de la guerra de Afganistán, y las relaciones entre EEUU y su aliado Paquistán.

La filtración ha dado mayores argumentos a quienes abogan por una retirada total o parcial de las tropas en 2011, algo que parece inevitable, a menos que Barack Obama muestre un empecinamiento que desafíe lo conveniente políticamente. En cambio, la filtración puede tener un mayor impacto, o quizá consolidación, de un nuevo actor político: una sociedad civil globalizada con voluntad de controlar los poderes públicos. WikiLeaks ha plasmado lo que se anunció al nacer Internet: Gracias a la sociedad de la información y a la capacidad de trabajar en red que permite Internet, a los poderes públicos les será más difícil ocultar sus acciones.

WikiLeaks no parece querer sustituir a los medios tradicionales, sino más bien complementarlos. Por eso les dio acceso a tres periódicos de reconocido prestigio: al estadounidense The New York Times, al inglés The Guardian y al alemán Der Spiegel. Y fueron ellos los encargados de transmitir y analizar para el gran público un gran volumen de documentos. De este modo al poder le será mucho más difícil controlar a una sociedad civil globalizada que a un medio nacional al que puede condicionar de una forma tan sencilla como es cortando el acceso a las fuentes.