San Juan, 23 de abril.- "Ayer fue como revivir el fantasma de 2011.En aquel momento nos costó mucho tiempo volver a una vida normal". Así empezó su relato Paula Leaniz, una sanjuanina de 41 años que desde hace 11 vive en Bariloche. Y la referencia es a la lluvia de cenizas que hace cuatro años provocó la erupción del volcán chileno Puyehue.

Este miércoles otro gigante ubicado del lado Oeste de la cordillera de Los Andes entró en actividad, arrojando material al cielo y generando pánico entre los pobladores de las ciudades del Sur chileno como de la Patagonia argentina.

"Cuando todo comenzó, las fuerzas públicas de Bariloche se movilizaron rápidamente. Se suspendieron las clases, cerró el aeropuerto y no hubo ninguna actividad en general. En mi caso particular, salí más temprano del trabajo para volver a mi hogar", contó Paula que vive con su esposo barilochense y dos pequeños hijos.

Con premura, los ciudadanos se proveyeron de agua, comida y combustible, contó la sanjuanina que agregó que hoy no hubo casi nadie en las calles.

Si bien aún cae una capa de cenizas volcánicas en esa zona sureña, las ciudades más afectadas por el momento son San Martín de Los Andes y Villa La Angostura como consecuencia de la dirección del viento.

"Es más tenue que hace cuatro años. Las cenizas que caen se asemejan a harina o talco, y el cielo se asemeja al sanjuanino cuando hay viento Zonda. Hay mucho olor a azufre. Pero uno debe seguir las recomendaciones de cubrirse las vías respiratorias y los ojos para evitar inconvenientes", subrayó Leaniz.