"No tenía dudas que iba a estar”. Con toda la bronca a cuesta por haber perdido su primera final de Liga como DT de Bolívar, Javier Weber, se acordó del alma de su rival. De Leonardo Patti, el corazón del campeón y que anoche tuvo un regreso glorioso cuando muchos lo daban por descartado debido al desgarro que sufrió en su pie derecho en el quinto juego y que incluso lo hizo estar ausente en el sexto. Leo volvió y guió a UPCN en los momentos duros al primer título de un equipo sanjuanino en la Liga Argentina. Y lo hizo con su corazón de guerrero.

En la previa se había dicho que Patti iba a estar cambiado, tal cual hizo en el pasado choque en Bolívar, pero que no iba a jugar. Que más que nada era para dar su apoyo al equipo desde más cerca. Pero los saltos en el calentamiento denotaron su verdadera intención. Por eso cuando saltó a la cancha para abrir el encuentro, una ovación de los cuatro costados lo bañó. Y Leo respondió en la cancha. Con una sólida recepción y varios ataques por la punta para hacer rotar al equipo en momentos complicados. Sus brazos en alto pidiendo aliento y recibiendo sendas ovaciones fueron una marca registrada de la noche. Pidió calma cuando la visita descontó en el marcador y para iniciar lo que fue el último set de esta temporada dio su arenga al grupo. Poco más de 22′ más tarde (el parcial más corto de la noche en el Cantoni) tocó la gloria. Esa que buscó desde su llegada hace un par de temporadas a los Cóndores. "No me lo iba a perder. Se me iba a quedar la pierna en la cancha, pero yo iba a jugar sí o sí este partido. Es una alegría muy grande y es el premio a nunca darnos por vencidos. A luchar siempre. A jamás pensar que esto estaba perdido. Dije tras perder el segundo partido que éramos el 1% el que creía en una remontada y lo logramos. Somos justos campeones”, subrayó el gringo en el final de una noche imposible de borrar.