"El primer DJ", le dicen. Rótulo que aunque él se encargará de atenuar -‘Soy un viejo en mi profesión, que tuve la suerte de tener reconocimiento de la gente, pero tuve mis maestros’, dirá-, ya da una idea de quién se trata. Alejandro Pont Lezica es uno de los "pinchadiscos’ precursores del país y de los que en épocas con menos recursos ganó prestigio también en el exterior. En el rubro desde los 14 años (tiene 56), debutó en una fiesta de amigos y no pasó mucho hasta que lo contrataron en la mítica boite porteña Mau Mau, con autorización de su padre. Fue de los primeros en editar "enganchados’, trabajó en radio, produjo artistas y organizó fiestas rockeras. Con todos esos antecedentes (y otros más), regresará a San Juan para ponerle alma a una de las tantas movidas ochentosas que pegaron fuerte en esta provincia, vagón de una tendencia retro nacional y hasta mundial que analizó con lupa de experto.

– ¿Qué pasó con la música de los "80 como para que nadie quiera soltarla?

– Y te cuento que es mundial. Creo que la música de esa época, y en general la que va desde los "65 y el "95, es la más intensa, y en distintos géneros, desde el dance al pop inglés. Fue una época especial, porque con la salida del videoclip pudimos empezar a verla; y con eso se empezó a asociar a otros lenguajes, como la moda; fijate las ropas y peinados de Madonna, Michael Jackson; cosa que la reforzó. Pero como si eso fuera poco, en nuestro país se dio la explosión del rock nacional, que unifica nuestra identidad, nos apasiona… Uno asocia esa música con un período de alegría, de libertad, de regreso a la democracia; y esas asociaciones tan felices quedaron marcadas a fuego. El nexo con los "80 es muy especial y aún hoy mucho de lo que escuchás en las radios, la tele, las publicidades y miles de cosas, tienen sonido de los "80.

– Lo curioso es que también pega en generaciones que no la mamaron…

– Atraviesa varias generaciones. Los hijos de los que eran adolescentes en los "80 comparten la pasión por esa música y a veces hasta la conocen mucho más. Y es muy lindo ver en las pistas a padres e hijos cantando y bailando… fijate que no hay diferencias, hay unión.

– ¿Y en 20 o 30 años, hablaremos igual de la música de hoy?

– Está difícil porque en el último tiempo la industria transformó a la música en un producto de consumo, que tiene mucho menos duración, como que se usa y se tira; entonces la conexión emotiva con esas canciones va a ser más corta. Un Justin Bieber, por hablar de un producto actual, va a quedar como parte de un momento. Nadie va a negar el poder comercial que tuvo alguna canción, pero no va a ser un clásico. Hoy la mayoría de las cosas están hechas para ese tipo de consumo, entonces tiene más valor el que sabe usar una máquina que el artista, porque el artista además tiene un tiempo de maduración, y la industria no espera. Hoy la necesidad es un producto que venda. Y otro tema importante es que "los viejos’ querían vivir de esto pero no pensaban en la fama y el dinero como algo prioritario. Leés la historia de Rolling Stones, de Los Gatos o Charly García, y pensaban cómo juntar unos mangos para llegar a fin de mes; no en ser millonarios. No traicionaban su arte. Hoy hay artistas así, pero cuestan más tiempo, más trabajo. Fijate que antes, en un sello discográfico, el tipo más importante era el productor artístico que escuchaba a los músicos, las canciones, el que tenía el ojo para adivinar un gran artista y decía "a este hay que ponerle fichas’; y todos lo seguían. Hoy es al revés, el más importante es el director financiero. Es un mundo que se ha modificado.

-Y te caben las generales de la ley… ¿Ustedes eran tan "stars’ como los DJ ahora?

– Nosotros hicimos el trabajo de base, si se quiere. Tratamos de que nuestra profesión se conociera y fuera percibida como un trabajo con dignidad.

– Mostrar que no eran unos vagos que la pasaban bomba por la noche y dormían de día….

– Bueno, eso es lo que percibía la gente, que el tipo estaba de joda en la cabina tomando champagne… Creo que el gran trabajo que hemos hecho un montón de DJs es mostrar que es una profesión muy importante. Cuando empecé, el DJ estaba escondido detrás del lavacopas y conseguimos salir de ahí, hasta lograr que la cabina sea hoy el centro de la pista. Uno es artista y comunicador social y hoy se percibe así; entonces tenés DJs en el mundo que son verdaderos stars y que generan ingresos enormes; y está muy bueno que así sea…

– Hablas de profesión, aunque no se estudia para DJ…

– Se habla de profesión si fuiste a la universidad y estudiaste para ser abogado o médico; pero esto también es una profesión, aunque sea casi autodidacta. El DJ aprende de tecnología, de máquinas, de sonido, de música, de electrónica; pero también tiene un archivo mental, tiene discos escuchados de todos los géneros, porque antes tenías un solo tocadisco en casa y toda la familia escuchaba lo que se iba poniendo, desde tango a rock and roll. El DJ tiene experimentación, sabe qué temas pueden generar qué cosa en la gente, sabe de psicología de masas, sabe de estados de ánimo… todo eso es la profesión de DJ. No se explica en términos académicos, pero también requiere muchas horas de dedicación y sacrificios.

– Algunos músicos despotrican diciendo que "hacen música’ con música que ellos hicieron…

– Es otro arte, pero además el DJ es el mejor aliado del músico, porque es el difusor de su música. Nosotros pensamos en la gente que está ahí delante tuyo y en cómo hacer para que la música que crearon los músicos le llegue de la mejor manera, que se acuerde de lo bien que la pasó con esa canción y la comparta. El DJ construye un clima, genera emociones, trabaja para que la gente se lleve la música en el ama.