El Gobierno nacional designó a Alejandro Vanoli como nuevo presidente del Banco Central, en reemplazo de Juan Carlos Fábrega, quien renunció a su cargo debido a las críticas por la falta de controles de la autoridad monetaria hacia las entidades financieras que le hizo la presidenta Cristina Fernández, en medio de una fuerte crisis cambiaria por la suba del dólar blue.

La renuncia de Fábrega, economista de profesión, se produjo en una jornada tensa en los mercados, en la cual se derrumbó la Bolsa porteña un 8,22%, tras el discurso del martes de la Presidenta, en el que denunció un complot para desestabilizar al Gobierno por parte de especuladores de sectores concentrados, con ayuda extranjera.

La designación del jefe de la Comisión Nacional de Valores (CNV) fue el colorario de una serie de enfrentamientos que mantuvo Fábrega con el ministro de Economía, Axel Kicillof por el manejo de la política económica, monetaria y cambiaria, que la Presidenta saldó a favor del ministro.

Fábrega y Kicillof mantuvieron una relación conflictiva desde el mismo día en que fueron designados en noviembre de 2013. Con acusaciones mutuas, en público y en sordinas, ambos funcionarios fueron los estandartes de distintas concepciones en el manejo financiero y cambiario. Desde la devaluación en enero pasado, las diferencias quedaron más expuestas con la renuencia de Fábrega a aumentar las tasas de interés, para controlar el efecto devaluatorio y la corrida cambiaria.

Las acusaciones mutuas encendió dudas entre los operadores del mercado local y del exterior y disparó la suba del dólar en el mercado paralelo. Luego, la falta de aprobación de Declaraciones Juradas Anticipadas de Importación y la restricción de reservas, impulsaron la suba de los valores en las operaciones de contado con liquidación y en la Bolsa.

El incumplimiento del fallo de la Justicia de los EEUU a favor de los fondos buitre profundizó la distancia de Fábrega con la Casa Rosada cuando el titular del Central avaló la posibilidad de una salida negociada por el sector privado en la deuda con los holdouts. Pero la oposición del ministro a ese plan selló su suerte y puso al descubierto también, la preferencia de la Presidenta.

El fastidio de la Jefa del Estado con Fábrega quedó expuesto el martes cuando Cristina, en un encendido discurso, denunció operaciones para desestabilizar al Gobierno, por la supuesta falta de acción del BCRA en el control del mercado cambiario, los bancos, el ‘contado con liqui‘ y las denominadas ‘cuevas financieras‘.

El punto más duro fue cuando la Presidenta expuso públicamente en relación al Banco Central que si se controlaban ‘cientos y cientos de miles de bocas de expendio‘ con el plan Precios Cuidados, ‘cómo no se va a poder controlar un universo de 80 instituciones‘. Además, hizo alusión a una investigación abierta por el Procelac, que depende del Ministerio Público Fiscal, a empleados del Banco Central que supuestamente llamaban a operadores del mercado negro para alertarles sobre los operativos de control contra la compraventa ilegal de dólares.

La mandataria denunció también que ‘en el Banco Central hay más de 80.000 expedientes sobre infracciones a la ley penal cambiaria, de exportadores, de bancos, de financieras, que no se tratan‘ y cuya consecuencia son ‘miles y miles de millones de dólares que le han sido sustraídos al país‘.

La nominación de Alejandro Vanoli, un experto en controles estatales, llegó en las últimas horas ayer y todavía no se informó quién lo reemplazará en la CNV.