’Se me está acabando la carne y la mercadería. Y a mis 70 años no puedo cruzar las sierras caminando o pasar los ríos a caballo. Lo que tengo de mercadería me lo trajeron en camioneta, pero no tengo para pagar otro flete. Las personas grandes de La Majadita y los niños somos los que más sufrimos la situación’. Dora Pacheco llora de impotencia. Ella vive sola en La Majadita, Valle Fértil, y su angustia crece a medida que sus alimentos van desapareciendo del aparador. Sus vecinos también están preocupados por el problema y las madres suman otro igual de grave: sus hijos aún no empezaron las clases, pues los docentes no pueden llegar a la escuela. Los graves daños que sufrieron los caminos tras las lluvias de febrero prácticamente tienen aislados aún a La Majadita y Sierras de Chávez. Y sus habitantes no tienen los mejores recursos para bajar al pueblo y abastecerse de alimentos, buscar asistencia en el hospital o cobrar sueldos o asignaciones.
De La Majadita se puede salir a caballo o a pie por las sierras; y ahora también llegan las 4×4.
Pero sólo puede hacerse recorriendo una huella de 40 km y superando 20 pasadas de agua. Por eso, no son opciones válidas para muchos en el lugar: hay cruces de agua que siguen siendo peligrosos y caminar seis horas no es apto para cualquier físico y edad, además que allí no abundan los vehículos doble tracción, precisamente.
En Sierras de Chávez, a su vez, la situación es peor porque el único camino desapareció y los pobladores sólo puedan bajar montando sus animales.
María Malla (34) es mamá de dos hijos, de 11 y 2 años. Sin leche, pañales ni comida tuvo que tomar una decisión. ‘Con todo el miedo del mundo, pedí un caballo y me fui a la villa (San Agustín), pero tuve que dejar a mis hijos solos. Salí a las 7 de la mañana y volví a las 9 de la noche, totalmente mojada por el agua de las pasadas. Mi familia me pedía que no fuera, pero ya no me quedaba otra’, relató.
El enfermero de La Majadita, Oscar Luis, apuntó que al conocer a todos sus vecinos, sabe quienes tienen riesgo de necesitar una atención urgente y por eso pone énfasis en el control. ‘La situación sanitaria está estable, pese a todo’, apuntó.
En La Majadita, para colmo, el único teléfono público disponible se dañó.
En tanto, de los siete prestadores turísticos del paraje también sufren la situación. ‘A quienes me llaman para alquilar cabañas les advierto lo que pasa y les ofrezco traerlos y llevarlos en 4×4 desde San Agustín, lo que me demanda un costo muy alto’, apuntó Daniel Bonomi. Según dijo, en un hospedaje aún está estacionado el auto de unos turistas bonaerenses. Si bien fueron llevados al pueblo en vehículos de doble tracción, su coche quedará allí hasta tanto el camino sea reparado y pueda pasar.
Precisamente, las autoridades trabajan en la huella desde San Agustín a La Majadita, que tiene una decena de cruces de agua. Las máquinas ya avanzan a la altura de la quinta pasada. A su vez, en los sectores en los que se abrieron grandes socavones tuvieron que romper parte del pedemonte para abrirse paso, de ahí la complejidad de las acciones.
Por su parte, en San Agustín comenzaron a movilizarse para realizar una actividad solidaria por pedido de los habitantes de Sierras de Chávez.
El objetivo es reunir gasoil para abastecer las máquinas de empresarios privados y de esa manera emprender una agresiva acción en conjunto para reparar ese camino.
