Distendido, sonriente, organizando los movimientos del resto de los presidentes y atrayendo la mayor cantidad de miradas y flashes, Luiz Inácio Lula da Silva, se adueñó de la Cumbre del Mercosur realizada en San Juan. El primer mandatario brasilero mostró su carisma, habló sin pelos en la lengua, no tuvo problemas en criticar a las grandes potencias mundiales y no se olvidó de hacer referencia a San Juan, dijo que "esta reunión de San Juan ha sido la mejor reunión del Mercosur". Después, se encargó de organizar la foto de familia de los presidentes y hasta paró para posar ante las cámaras de los colaboradores de Presidencia.
Eran las 10.31 cuando el presidente de Brasil salió del Del Bono Park Hotel sentado en el asiento trasero del auto con vidrios polarizados. De traje y con una corbata con los colores de la bandera de su país, llegó al Centro Cívico y comenzó el show. El mandatario organizó hasta en qué lugar quería hablar durante la Cumbre: eligió ser el último.
Lula, el mandatario que comenzó su función como presidente pro témpore del Mercosur, escuchó a sus pares a través de los auriculares por los que salía la voz de su traductor y se la pasó hojeando y repasando las páginas con el discurso que había preparado. Aunque después, improvisó la mayor parte de su discurso.
El brasilero comenzó su discurso a las 13 y saludó uno por uno a los presidentes, al ex presidente Kirchner y al gobernador Gioja, y a todos los llamó compañeros. Habló con efusividad y movió las manos con fuerza para representar sus frases. En general, aprovechó para hacer balances sobre los avances del Mercosur y para comenzar a despedirse de su cargo de presidente, que finaliza en diciembre próximo. "Es triste, porque para quien está en el gobierno 8 años no son nada y para quien está en la oposición, 8 años es una eternidad", dijo el presidente en su penúltima cumbre como mandatario. Mientras tanto, en la sala en la que estaban los periodistas se hizo el silencio, los cronistas de distintos lugares del mundo se reunieron alrededor de las pantallas dispuestas para observar el encuentro y lo escucharon con atención.
Lula habló del estado en el que se encontraba el Mercosur cuando él entró a la presidencia y descalificó al ALCA (que buscaba el libre comercio en toda América) y, con él, a las medidas que intentó implementar Estados Unidos. "El ALCA era una propuesta que no tenía la menor intención de llevar a que los países más pobres pudiesen recibir ayuda para desarrollarse y transformarse en mínimamente competitivos", lanzó el Presidente.
Los países más poderosos del mundo también fueron foco de las críticas de Lula da Silva cuando hizo referencia al cuidado de la ecología. "En la discusión por la cuestión climática los países ricos hacen muchos discursos, pero quieren que nosotros subyuguemos nuestro desarrollo para que nos ocupemos de las cosas que ellos no cuidaron", dijo el presidente. Y agregó que "piensan que pueden resolver los problemas del mundo dando un poquito de plata a los países pobres para que no tener que deforestar y para poder exportales productos de valor agregado más sofisticados. Nosotros queremos que nuestra gente tenga los mismos derechos que ellos tienen, tener acceso a todos los bienes materiales. Si el planeta no ofrece materia prima suficiente para que todos tengan el nivel de vida alemán, es necesario discutir cómo vamos a utilizar las materias primas que tenemos en el mundo".
Tras 28 minutos de discurso, muchos comentarios de las personas que lo estaban escuchando, Lula volvió a quedarse callado. Pero su protagonismo no terminó: al salir a tomarse la foto de familia con el resto de los mandatarios ocupó el lugar central y ordenó uno por uno a los presidentes. Ni bien los fotógrafos terminaron de disparar sus cámaras, el funcionario estrechó las manos y abrazó una vez más a sus pares. Y hasta se quedó tomándose fotos con los colaboradores del gobierno nacional que llevaron sus cámaras personales y posaron abrazando al mandatario.
Para no dejar a nadie con las ganas, Lula aceptó también participar en una conferencia de prensa junto a la Presidenta argentina, tras la reunión bilateral. Y no se fue de San Juan sin hacer un comentario sobre el próximo mundial de fútbol que se hará en su país: "Espero que Argentina no haya perdido en la Copa del Mundo de 2010 pensando en ganar la de 2014", dijo entre risas de los periodistas.
Después de la agitada jornada, emprendió vuelo hacia su tierra, a las 17.19, bajo una pequeña nevisca que caía en el aeropuerto de Las Chacritas.
