Marcelo Illanes fue concejal de 9 de Julio hasta el 10 de diciembre y más que por su tarea legislativa, es recordado por las causas penales que le iniciaron por su supuesto accionar violento. En la más grave está acusado de agredir a un grupo de policías del departamento junto a dos de sus hijos y los tres terminaron procesados. La apelación del abogado que los representa no pasó el primer filtro y cuando tenía la posibilidad de elevar una queja, decidió parar ahí y no insistir para esquivar el juicio oral y público.

En el entorno del exedil confían en salir airosos porque, dicen, las pruebas no alcanzan para acreditar con certeza los hechos que le imputan.

El episodio violento que complica a Illanes sucedió en la madrugada del 15 de julio del año pasado. Ese día, según entiende la jueza Mónica Lucero, que es quien lo procesó, el por entonces concejal insultó y agredió físicamente a efectivos de la comisaría de Las Chacritas mientras les exigía que liberaran a sus hijos Fernando y Rodrigo. Los jóvenes habían sido detenidos minutos antes por pegarle a otro policía y de acuerdo al relato de testigos, el edil hasta sacó la chapa de funcionario público para que los dejaran ir.

El abogado defensor del nuevejulino apeló el procesamiento y la magistrada se lo rechazó por falta de fundamentación. La opción que tenía era ir con un recurso de queja directamente a la Sala I de la Cámara de Apelaciones, pero no lo hizo y la imputación quedó firme. Fuentes cercanas a Illanes aseguraron que el letrado consideró que no tenía sentido dilatar las cosas y que apuesta a que se aclare todo en el marco del juicio oral y público.

Para dictar el procesamiento, bastaba con indicios de que Illanes cometió los delitos que le enrostran. Para condenarlo, en cambio, hace falta certeza y según las fuentes, las pruebas que constan en el expediente no acreditan con ese grado los hechos. De ahí que afirman que esperan confiados el debate.

Fernando y Rodrigo están en la misma situación que su padre, ya que sus procesamientos también quedaron firmes. Al primero le imputan el delito de resistencia a la autoridad y al segundo, resistencia a la autoridad y lesiones leves agravadas.

Para que se clausure la instrucción y la causa sea elevada a juicio, resta que se resuelva la apelación de otro de los involucrados en los acontecimientos del 15 de julio. Se trata de Carlos Jofré, el joven que estaba con los hijos de Illanes y que supuestamente también le pegó al efectivo policial que los quiso palpar cuando llegó hasta las inmediaciones de un centro de salud alertado por algunos disturbios que estaban protagonizando los acusados.

Jofré se había fugado tras los incidentes y Lucero ordenó su detención. Cuando compareció, la titular del Juzgado Correccional Nº 3 lo procesó y su trámite de apelación está en trámite en la Sala I de la Cámara Penal. Si le rechazan el planteo, quedaría en las mismas condiciones que los hermanos Illanes y el exconcejal. Si tiene suerte, sería sobreseído o favorecido con una falta de mérito y evitaría tener que ir al banquillo de los acusados.

Otro de los hijos del exfuncionario, Fabricio, también había quedado en la mira de la Justicia por las agresiones a los uniformados que detuvieron a sus hermanos. Pero la magistrada no encontró elementos en su contra y lo sobreseyó en primera instancia.

La Justicia penal no es desconocida para Illanes. Tiene una causa por amenazas a una vecina y en otra fue denunciado por agresiones por el utilero de un club de 9 de Julio.