Mikhail Gorbachov, Premio Nobel de la Paz, y uno de los grandes responsables de la apertura que posibilitó la caída del Muro de Berlín hace 25 años y posterior desmembramiento de la Unión Soviética, advirtió en la conmemoración celebrada en Berlín que el derramamiento de sangre en Europa y Oriente Medio con el trasfondo de una ruptura del diálogo entre las grandes potencias, es muy preocupante.
Lejos del antes y después de la reunificación de Alemania, Gorbachov alertó que el mundo se encuentra al borde de una nueva Guerra Fría, si es que el conflicto como el que generó tensiones entre Oriente y Occidente hace más de medio siglo, con amenazas de un desenlace nuclear ya ha comenzado. La situación amenaza con nuevas divisiones por posiciones irreconciliables y por ello el potencial tendido de nuevos muros, como el que separó a los alemanes.
El artífice de la "perestroika”, o reconstrucción, y la "glasnost”, transparencia, en la URSS, recordó que la reunificación de Alemania no fue un fenómeno aislado sino parte del proceso de extinción de la Guerra Fría. "La perestroika y la democratización de nuestro país trazaron el camino a seguir y sin estos dos acontecimientos, Europa habría pasado décadas dividida, en estado de congelación”, dijo al referirse a las amenazas del momento y la necesidad de volver a sentar las bases de la relación política, como es el diálogo y buscar los caminos para acabar con la carrera armamentista. También reconocer la libertad de elección de todos los pueblos y, al mismo tiempo, tener en cuenta los intereses del otro, fomentar la cooperación, establecer vínculos, para que los conflictos y las guerras en Europa se conviertan en algo imposible. En estos principios se basó la Carta de París, en 1990.
Gorbachov ha señalado que en lugar de liderar el cambio en un mundo global, Europa se ha convertido en una arena de agitación política, de competición por esferas de influencia y de conflicto militar, con consecuencias inevitables, como es el debilitamiento en momentos en que otros centros de poder e influencia ganan en fuerza. El Muro sigue mostrando el camino de la paz para el expresidente soviético porque la reunificación pacífica de Alemania sólo fue posible al ser precedida de grandes cambios en la política internacional y en la mente de las personas.
