El ZunZuneo o "twitter cubano” duró dos años, dejando de existir en 2012 por falta de fondos, sin lograr cambios ni "primaveras” como en los países árabes. Esta semana el Congreso investigó si la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), desvirtuó su carácter humanitario con un programa ilegal, secreto y con fines políticos.

Nadie puede asombrarse. La información siempre ha sido utilizada como propaganda o arma tanto para liberar, oprimir o confrontar. Y EEUU tiene una larga trayectoria en Cuba con proyectos como Radio y TV Martí, con el objetivo de romper el bloqueo y control informativo. Pero, ¿se puede justificar el ZunZuneo en nombre de la democracia?

¡No! por varias razones. La más importante es la seguridad de los 40.000 usuarios cubanos que se suscribieron al servicio de textos sobre fútbol, béisbol e información general, sin saber que serían manipulados para disentir y protestar contra el gobierno. Se los expuso a posibles represalias detenciones, agresiones y hostigamiento- que el régimen aplica contra "subversivos” o "ayudantes del enemigo”, es decir contra todos aquellos que buscan y difunden información por fuera de las fuentes estatales. Solo en enero, se registraron 1052 casos de golpizas y detenciones arbitrarias, según la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional.

El ZunZuneo tampoco fue bueno para la política exterior de EEUU, confirmando la prédica de gobiernos poco democráticos como los de Bolivia, Ecuador y Venezuela que expulsaron a la USAID por actividades políticas en sus territorios. Lo del ZunZuneo cobra relevancia porque es un eslabón más de una larga cadena de escándalos del gobierno de Barack Obama, a los que se suman WikiLeaks delatado por Julian Assange, el espionaje masivo revelado por Edward Snowden, la falta de transparencia y el fisgoneo contra periodistas.

Justificándose en el precepto de promoción de la democracia que EEUU lanzó 50 años atrás en plena Guerra Fría, muchos consideran que el ZunZuneo sirvió para combatir la censura de un régimen que sólo permite navegar Internet en 200 salas, donde se cobra 4,5 dólares por hora, mitad del sueldo promedio mensual. El régimen ahora promociona una red domiciliaria de acceso a Internet, pero con la advertencia de que seguirá bloqueando sitios "contrarrevolucionarios”, es decir más del 90% de todo lo que circula en la web.

Está visto que estos programas políticos como el ZunZuneo no han traído grandes cambios, en las más de cinco décadas de la dictadura. Los cambios se podrían buscar en forma más eficiente y, seguramente, ocurrirían con más rapidez si se permitiera a la empresa privada "invadir” Cuba, levantando el embargo que mantiene EEUU. En esta época de economía global, y con la mayor apertura económica de los Castro, la iniciativa privada pudiera ser el mejor antídoto contra el régimen.

Además, programas clandestinos como el ZunZuneo, al manipular y tratar a la gente como tonta, desvirtúan el concepto de "multitudes inteligentes” que se acuñó tras la autodeterminación espontánea que las poblaciones suelen alcanzar mediante la comunicación por telefonía móvil y redes sociales.