Tranquila y sonriente, Bachelet me dijo que Chile -como el resto de Sudamérica- sufre un clima externo adverso por la desaceleración económica de China y la caída de las materias primas. Se proyecta que la economía chilena caerá de un promedio del 5% en años recientes a 2,3% este año, señaló. Para empeorar las cosas, los últimos escándalos de corrupción política -incluyendo un dudoso negocio de compra de tierras que benefició a su propio hijo- y el aumento de las tasas de delincuencia, han erosionado la confianza en los políticos y en las instituciones, en un país que se enorgullecía de ser uno de los menos corruptos y más seguros de América latina. Pero Bachelet rechazó las acusaciones de que su gobierno es en gran parte responsable del clima de zozobra que hay en Chile. Sus críticos dicen que sus reformas educativa, fiscal y laboral están destruyendo las políticas económicas que atrajeron inversiones, generaron crecimiento económico y redujeron la pobreza. En las últimas tres décadas, Chile redujo la pobreza del 40% al 7% de la población, más que cualquier otro país de la región.

"Hasta hace poco, la pregunta que nos hacían era: ¿Cómo hace Chile para avanzar tan rápido? Ahora nos preguntan: ¿Qué le pasa a Chile que está abandonando el camino que tanto éxito le dio en las últimas tres décadas?”, dice el ex presidente y líder opositor Sebastián Piñera. Estamos pasando del "milagro chileno’ a lo que muchos denominan "la decepción chilena+.

Bachelet me dijo que estas expresiones de pesimismo son exageradas. Sí, el crecimiento económico se ha reducido, pero muchos chilenos pobres tendrán acceso gratuito a la educación, y se van a beneficiar de otras reformas sociales, señaló.

Le recordé que su propio ministro, Nicolás Eyzaguirre, le dijo al diario El Mercurio días atrás que "la gestión del gobierno no ha sido buena”, y que "estábamos metidos en una vorágine de reformas que no íbamos a ser capaces de diseñar apropiadamente ni de tramitar políticamente, sin provocar excesivos conflictos”.

Bachelet dijo que, como encargado de hacer aprobar las reformas en el Congreso, Eyzaguirre se refería principalmente al hecho de que había muchas reformas que estaban siendo empujadas simultáneamente. Agregó que lo dicho por Eyzaguirre está en línea con la decisión de su gobierno de "repensar” la agenda de reformas y "ver cuáles son las prioridades reales” a luz de las condiciones internacionales adversas.

Mi opinión: En comparación con sus vecinos, Chile no está tan mal como lo ve la mayoría de los chilenos. Mientras que la economía crecerá un 2,3%, el crecimiento promedio de Latinoamérica será de un pobrísimo 0,5% este año. Pero Bachelet se tomó demasiado tiempo para llegar a la conclusión de que tendrá que "repensar” el ritmo de sus reformas. Da la impresión de no estar plenamente convencida de que sin crecimiento económico no podrá erradicar la pobreza.

Sudamérica, incluyendo Chile, enfrenta años difíciles por la desaceleración económica de China, la caída de las materias primas, la huída de inversores, y la posibilidad de que Reserva Federal de EEUU eleve sus tasas. Bachelet debería indicar con más contundencia de que el entorno mundial ha cambiado, y de que la prioridad de Chile debe ser recuperar sus tasas de crecimiento.