México amaneció consternada ayer por la muerte de 35 niños en una guardería de Hermosillo, capital del estado de Sonora, que estaba situada junto a una gomería que ardió de forma fulminante.
El gobernador de Sonora, Eduardo Bours, informó ayer que 34 de los cadáveres ya han sido identificados, y de que hay 41 niños más ingresados en diversos hospitales de Hermosillo, 20 de ellos en "extrema gravedad".
"Es un día de luto para México", dijo el presidente Felipe Calderón durante un acto oficial con alcaldes iberoamericanos.
Calderón ordenó a la Procuraduría General de la República que investigue las causas del siniestro ocurrido el viernes y aclare si existen responsabilidades de tipo penal.
Los niños fallecidos, de entre once meses y cuatro años, murieron asfixiados por el humo que se extendió rápidamente o por las quemaduras provocadas cuando el falso techo de la guardería se desplomó ardiendo mientras ellos dormían la siesta.
En medio del caos, los gritos de desesperación y el dolor, los socorristas y bomberos trataron de rescatar a los bebés y niños que quedaron atrapados, pero la puerta de la guardería estaba bloqueada por el fuego.
Los vecinos que acudieron al lugar alarmados por las sirenas de la policía y las ambulancias formaron una cadena humana para sacar del interior los pequeños cuerpos calcinados mientras otros voluntarios intentaban reanimar a los heridos.
Los bomberos tardaron una hora y media en apagar el incendio, pero como el lugar carecía de salidas de emergencia, los vecinos tuvieron que emplear mazos y vehículos pesados para abrir boquetes en las paredes y así poder evacuar a los bebés.
La identificación de los muertos y heridos se vio dificultada por el hecho de que se trataba de niños de corta edad. El Gobierno envió 15 médicos expertos en la atención de estos problemas, materiales de curación y asistentes en respiración, además de tres ambulancias aéreas para auxiliar en el traslado de las víctimas.
Además, los 30 niños en estado más grave fueron trasladados en aviones ambulancia al Hospital Shirners de la ciudad estadounidense de Sacramento (California), especializado en niños quemados.
Las autoridades aún no han aclarado oficialmente las causas del siniestro, pero la versión de los testigos apunta a que el fuego comenzó en un depósito de neumáticos.
El incendio se propagó a la nave contigua, donde funcionaba la guardería ABC, del Instituto Mexicano del Seguro Social, que es regenteada por un particular.
El lugar, donde antes funcionaba una industria de manufacturas, estaba situado junto a una gasolinera y al taller de neumáticos donde aparentemente se iniciaron las llamas.
El dueño del taller, que se encuentra detenido para prestar declaración junto a varias personas más, relató que escuchó una explosión, al parecer de un vehículo que había en el almacén, y después comenzó el incendio.
El local siniestrado medía 150 metros cuadrados, no tenía salidas de emergencia y albergaba a 176 niños.
