Decir que no sirve ponerse a hacer diques en época de sequía es casi lo mismo que sostener que los paneles solares son cosa de otros lados del planisferio. A ambas sentencias se les escapa una variable fundamental: el tiempo. O más bien, el tiempo puesto a rodar en el ajedrez de la evolución. Visto del otro lado, hacer diques en un hábitat por definición desértico y marcado por los vaivenes de las precipitaciones, o apostar a la energía solar cuando justamente esas tandas de sequía jaquean la generación eléctrica, es la forma estratégica de arremangarse hoy para ganarle a la adversidad mañana.

A los sanjuaninos les llevó casi medio siglo ver que el dique El Tambolar pasara del planteo romántico al inicio de obras. Y fue en 2014, el mismo año en que se le dio el puntapié inicial a la construcción del gigantesco complejo fabril de paneles solares, pionero en Sudamérica. El mismo año también en que se ejecutó proyectos energéticos vinculados a la geotermia en Iglesia, la exploración de hidrocarburos en Jáchal y la obtención de energía a partir de la basura en Sarmiento.

Es además el mismo año en que la obra pública provincial, contando los trabajos que ya venían siendo encarados, más los iniciados y los proyectados, demandó una inversión oficial de casi 16.700 millones de pesos. De esa plata, la mitad tiene como destino la generación de energía, incluidas las energías alternativas. Es decir, casi 8.200 millones de pesos involucran al rubro que mejor representa la previsión para épocas de sequía o de escasez de cualquier recurso natural.

Este suplemento especial de DIARIO DE CUYO organiza un desglose de la obra pública terminada, en ejecución o proyectada durante el año que hoy concluye. El criterio adoptado para sus páginas es de acuerdo a la inversión financiera en cada área, en forma decreciente. Y están incluidos también aquellos campos en los que no se invirtió plata pero sí se hizo mejoras sensibles para aceitar la máquina de las obras encaradas con fondos públicos.

Por eso no sólo la optimización en la generación y uso de la energía tiene espacio en esta edición, sino también las demás estructuras que, a partir de la obra pública, sostienen la economía provincial (como los canales para regar el agro) y cimentan el entretejido de los servicios que, por derecho, deben tener los sanjuaninos (vivienda, cloaca, agua potable, gas, acceso a la electricidad, telecomunicación, entre otros).

La obra pública, puesta en ejecución con la plata que aportan los ciudadanos a través de los impuestos, no sólo debe ser estratégica en pos de construir una mejor calidad de vida. También implica el deber de ser manejada con la responsabilidad suficiente para que las sequías de hoy no sean la traba total, sino el inicio del desafío para mañana.