La media sanción a la reforma de la ley de cheque que aprobó en la madrugada de ayer la Cámara de Senadores, avivó la crisis política con la oposición ya que el Gobierno considera nula la votación por no contar con la mayoría absoluta y no descartó el veto presidencial si el proyecto es aprobado también en Diputados.

La presidenta Cristina Fernández, sus principales ministros y el bloque de senadores y diputados kirchneristas salieron ayer a denunciar una "violación de la Constitución nacional" por parte de la oposición por la polémica votación que, a raíz de una interpretación particular de los bloques anti K, abrió la puerta para una aprobación con mayoría simple cuando, el art 75, inciso tercero de la Constitución especifica que para cambiar una ley con asignación específica hace falta la mayoría absoluta del cuerpo. En el Senado hay 72 bancas por lo que la mayoría absoluta es de 37 votos: la mitad más uno.

En ese sentido, el senador radical, Ernesto Sanz justificó la legitimidad del procedimiento en el hecho de que "en el año 2006 se cambió el destino y el destino pasó a ser el sostenimiento del programa económico. Eso y Rentas Generales es la misma cosa".

De aprobarse la reforma de la ley de cheque, apoyada por el arco opositor de Diputados, las provincias recibirán 10.000 millones de pesos más, en función de que propone la distribución de la totalidad del gravamen, contra el actual 30%.

En general las duras críticas del oficialismo apuntaron al vicepresidente y titular del Senado, Julio Cobos por avalar una votación "nula".

La Presidenta afirmó que "se violó claramente la Constitución" con la reforma del Impuesto al Cheque y trató a Cobos de "croupier" de ese cuerpo.

De este modo, la jefa de Estado le reclamó al vicepresidente que "recapacite" y que haga "un retorno a la Constitución", al advertir sobre la invalidez de la reforma aprobada y cuestionar la forma en que se contabilizaron los votos a favor para dar como aprobado el proyecto resistido por el kirchnerismo.

También el titular del bloque oficialista del Senado, Miguel Pichetto, criticó con dureza la votación al señalar que "es inválida y carente de sustento constitucional", que se incurrió en "una violación grave" y que ello se debió "a la falta de conducción y de cumplimiento del reglamento" por parte de Cobos.

Por su parte, el senador radical Gerardo Morales aseguró que ratificó la validez de la modificación porque "la derogación lisa y llana de un artículo no requiere mayoría especial".

Cobos propuso inicialmente la vuelta del proyecto a comisión para elaborar una solución conjunta con mayor tiempo para evitar las advertencias de judicialización que dejaron pendientes los discursos del presidente del bloque oficial.

La votación se realizó dos veces, después de un debate de más de ocho horas, con un resultado de 35 a 33 a favor de la oposición luego de que el sector anti-K presentó un nuevo dictamen que cambiaba la necesidad de contar con 37 legisladores, por una mayoría simple.

Para aprobar el proyecto por mayoría simple los opositores apelaron a la definición de un texto que permita la derogación del artículo 2º de la ley 25.413 que establece un sistema de reparto de 70% a favor de la Nación y 30 para las provincias.

Al eliminarse el artículo mencionado, el gravamen pasa a ser regido por el sistema general de coparticipación que distribuye la totalidad de los fondos.