Un año después del recordado siniestro del helicóptero oficial de la Gobernación, al fin se conoció el informe preliminar del organismo nacional que intenta dilucidar qué fue lo que pasó. Del documento que difundió a través de su página web la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil (JIAAC), surge que la aeronave estaba en buenas condiciones técnicas, que el estado meteorológico era favorable y que los cálculos previos que exige el reglamento fueron acertados, aunque nada dice sobre las maniobras que realizó el piloto. Si bien los datos parciales ayudan a poner algo de luz sobre las hipótesis que se barajan, faltan las conclusiones que revelarán las causas de la caída del aparato.
La información dada a conocer por la JIAAC sale de las pericias que realizó inmediatamente después de la desgracia ocurrida el 11 de octubre de 2013, cuando el helicóptero se estrelló contra un tendido eléctrico al intentar despegar de Valle Fértil para regresar a la ciudad. La consecuencia fue terrible: la diputada Margarita Ferrá de Bartol falleció en el lugar; el gobernador José Luis Gioja y el titular de la Unidad Gobernación, Héctor Pérez, quedaron al borde de la muerte, y el diputado nacional Daniel Tomas y el piloto Aníbal Touris sufrieron múltiples heridas.
El trabajo de la JIAAC es clave para determinar si el helicóptero se vino abajo por una falla técnica, por un error humano o por una contingencia climática. Por lo pronto, el informe preliminar da indicios que alejan algunas de esas conjeturas.
El documento es sumamente técnico y según explicó una fuente calificada, indica que el motor no dejó de funcionar, que la turbina no perdió fuerza y que el combustible y el aceite no contenían partículas o líquidos extraños que hayan afectado el rendimiento de la aeronave. Al mismo tiempo, refleja que no se apreciaron condiciones meteorológicas desfavorables (viento a 20 km por hora, visibilidad 10 km, humedad 53%, presión 1009,4 hectopascales) y que los cálculos de “peso y balanceo” que se hicieron días antes de emprender al viaje hacia Valle Fértil estaban “dentro de la envolvente establecida”.
Por ahora no hay nada que diga que el estado general de la aeronave y el funcionamiento del motor hayan incidido, pero la misma JIAAC afirma en su reporte que restan puntos por analizar. Entonces, afirmó la fuente, todavía no se puede descartar la falla de una pieza o algún sistema del helicóptero.
Sobre el desempeño de Touris al momento de la tragedia, no da ningún detalle. Sí consigna que estaba habilitado para pilotear el Bell 407, que aprobó el último examen de aptitud psicofisiológico, que su experiencia en el tipo de aeronave siniestrada es de 13,1 horas y que “no registraba antecedentes de accidentes ni de infracciones aeronáuticas”.
El informe del organismo confirma que no hubo ninguna señal de emergencia, tal vez porque todo sucedió en cuestión de segundos. “Se constató que el equipo Emergency Locator Transmitter (ELT) no se activó automáticamente y tampoco fue disparado manualmente”, señala.
En el anexo, aparecen los resultados del sistema que graba y registra el funcionamiento del motor. En el mismo hay una descripción minuciosa de fallas anteriores, pero la fuente sostuvo que ninguna es de envergadura y que no podrían haber motivado la desgracia.
Hasta el viernes, el informe no había llegado a manos de Leopoldo Rago Gallo, el juez Federal que tiene a su cargo la causa penal que se abrió para determinar si hay responsables. Lleva un año esperando las pericias de la JIAAC no sólo para tener una idea bastante certera de lo que sucedió en la siesta de aquel 11 de octubre, sino para resolver un pedido que le hicieron los familiares de Ferrá para que llame a indagatoria a Touris.
