No es casual que la Radio Vaticana haya decidido traducir el jueves pasado, a más de una semana de la publicación original, la entrevista concedida por el Papa al diario holandés que publican los “sin techo” de Utrecht, “Straatnieuws”. Allí Francisco hace afirmaciones contundentes: “La Iglesia debe hablar con la verdad, pero con el testimonio de la pobreza. Por eso es que se deben evitar dos tentaciones: si un creyente habla de pobreza y lleva una vida de faraón, esto no se debe hacer, y la segunda, es la de estar apegados a un gobierno y hacer acuerdos con él”.

Porque el peligro de siempre es el de la corrupción. Y añade: “Una vez le hice una pregunta a un ministro de Argentina, un hombre honesto. Dejó el puesto porque no podía aceptar algunas cosas oscuras. Le interrogué: cuando ustedes envían ayudas, alimentos, ropa, dinero a los pobres y a los indigentes, cuánto es lo que llega a los destinatarios.

Me respondió: el 35 por ciento. Significa que el 65 por ciento se pierde. Esto es corrupción”. En una Misa celebrada días pasados en la Casa Santa Marta, se lamentaba: “Qué tristeza es ver a obispos y a sacerdotes apegados al dinero. No se debe admitir una Iglesia negociante”. Sin duda que lo acontecido en los últimos días, ha marcado al Papa, quien se encuentra desafiado por aquellos que no están dispuestos a admitir la reforma eclesial emprendida por él.

Es curioso que en la entrevista a los holandeses, Bergoglio señalaba que cuando era chico, y le preguntaban que iba a ser de grande, él respondía: “carnicero”. Nunca habría pensado que ahora le tocaría cumplir una difícil misión como es la de tener que “cortar” por lo sano y por lo enfermo de ciertos sectores de una Iglesia que no admite la posibilidad de “convertirse” para vivir con transparencia.

El caso Vallejo Balda-Chaouqui sigue dando que hablar, no sólo por los dos libros que hemos tenido ocasión de leer aquí en Italia, sino por las consecuencias de lo que se ha verificado en este último tiempo, con ejemplos claros de corrupción que espantan. El Papa sigue con firmeza, pero también molesto por lo que se descubre casi a diario. También mostró su indignación ante el comunicado del Opus Dei, en el que se afirmaba que los responsables del prelado miembro de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz, que pertenece a la “Obra”, son la Santa Sede y la diócesis de Astorga.

El Pontífice llamó a tres responsables del Opus Dei en Roma, entre los cuales hay dos argentinos, Carlos Nannei y Mariano Fazio, para demostrarles su disconformidad ante ese boletín de prensa. Ellos querían postergar la cita para otro día, pero el Papa les ordenó que lo hicieran “inmediatamente”. Como lo comentamos en un articulo anterior, es que el contenido de ese comunicado no es más que un “lavarse las manos” del Opus frente a la conducta indigna de uno de sus “asociados”. La verdad es que resulta poco eclesial su contenido. Pareciera que el lema es el de no comprometerse nunca y dar una imagen de cataros siempre, es decir, los puros, a semejanza de esa secta surgida en el siglo XII.

El 31 de octubre de 1973, en una célebre homilía, ya había advertido Pablo VI que “por alguna grieta ha entrado el humo de Satanás en la Iglesia”.En el sur de Italia tenemos un proverbio que dice: “Cuando la caravana comienza a moverse, los perros inician a ladrar”. Francisco ha comenzado a mover las ruedas de esta pesada “carreta”, con su marca registrada: la austeridad y la humildad, pero con determinación y firmeza. Por eso es que merece todo nuestro apoyo y reconocimiento. Son muchas las cosas a revertir.

El libro “Avarizia”, del periodista Emiliano Fittipaldi, señala la corrupción instalada en los procesos de beatificación y canonización para poder declarar oficialmente a alguien como “santo”. Esto puede costar cifras millonarias. El accionar del abogado italiano Andrea Ambrosi, considerado como un príncipe indiscutido entre los postuladores vaticanos de las causas, resulta escandaloso.Basta pensar lo sucedido con la causa de canonización del célebre arzobispo y predicador americano Fulton J. Sheen.

Por esa causa, entre el 2008-2013, Ambrosi ha cobrado 332 mil euros. La cuestión es que todo ese gasto no ha servido para nada, porque la arquidiócesis de Nueva York se ha negado a que el cuerpo de Sheen sea trasladado de la catedral Saint Patrick a la diócesis de Peoria, en Illinois, que comenzó el proceso. Ante esta negativa, todo ha quedado como antes. No ha sido mejor el caso del arzobispo alemán de Paderborn, que para ver beatificado al sacerdote antinazi Franz Stock ha debido pagarle al abogado Ambrosi, 208 mil euros. Por todo esto Bergoglio ha fijado una tarifa única a la que deben atenerse los abogados postuladores de las causas.

No todo queda aquí. Los investigadores del Vaticano han puesto sus ojos desde febrero de 2015, sobre GiampietroNattino, propietario de la Banca Finnat que, no sin complicidad de personal vaticano, ha usufructuado del Apsa (Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica), como si fuera una filial suya, para operaciones de lavado de dinero. Es lo que resulta de la primera investigación que la Aif (Autoridad de Información Financiera del Vaticano) hace publica. Según un informe vaticano, Nattino habría utilizado cuentas del Apsa para transacciones personales sobre el mercado accionario italiano, con un saldo superior a 2 millones de euros traspasados a Suiza antes que las cuentas fueran cerradas porque el Vaticano firmó un acuerdo para introducir normas más severas contra el lavado.

Nattino ha sido titular, desde el 22 de mayo de 2000 hasta el 29 de marzo de 2011, de la “Rubrica 339”, que consistía en cuatro cuentas bancarias. El informe habla de “doble origen y doble destinación final de los fondos de la Rubrica 339”, y se pregunta porqué se le permitió a Nattino tener cuentas en el Apsa, contra todas las reglas que lo prohibían. La sede de la Banca Finnat en Roma, se encuentra en el espléndido y barroco Palacio Altieri, donde vivían los familiares del Papa Clemente X. La “boutique” financiera de la familia Nattino es una de las marcas históricas de la banca privada en Roma: Banca FinnatEuramerica. Ésta nace en 1998, pero fue en 1898, cuando Pietro Nattino inició la actividad financiera que luego ha continuado hasta el día de hoy.

Esta familia ha tenido siempre el control del negocio con un socio destacado: el Banco de Sicilia, que luego ha traspasado su participación a la Banca de Roma. Por los salones de la Banca familiar han pasado los propietarios de las inmobiliarias más importantes de Roma, los Caltagirone: familia de “nuevos ricos” del centro-sur de Italia, dueños del banco de negocios Mediobanca, de la cementera turca Cementas, y de otras marcas famosas; los hermanos Toti, pero también los herederos de la nobleza romana que delegaban la administración de sus bienes en los Nattino, como así también prelados vaticanos.

Eran los tiempos en que se decía que la masonería había entrado en la Santa Sede, y la “Cosa Nostra”, organización mafiosa siciliana, llegaba a Roma para lavar dinero de los entramados mafiosos. Para poner un ejemplo: Stefano Ricucci, dueño de una de las inmobiliarias más importantes de Roma, que creó la formula de los “furbetti del quartierino”, es decir, personas que buscan un fin y no tienen en cuenta ni la moral ni las leyes, cuando fue citado a declarar ante magistrados de Roma sobre las aventuras más secretas de los “furbetti”, a un cierto punto, de modo brusco contestó: “Porqué me preguntan a mí? Llamen a GiampietroNattino. Ustedes saben quién es él y qué es la Banca Finnat?”.

A este punto el magistrado movió la cabeza y Ricucci airado afirmó: “Usted quiere que a mi me maten esta tarde. Usted quizás no sabe lo que significa tocar a los Nattino: tienen a 600 personas que lo custodian y protegen, pero a mí, quien me protege? Por favor, ni pretendan tocarlos, dejen de lado este tema y olvídenlo”. Según mons.NunzioScarano, uno de los administradores del Apsa que Francisco ordenó arrestar a poco tiempo de asumir en 2013 por haber transferido a Suiza sin autorización 20 millones de euros, GiampietroNattino realizaba operaciones financieras con bancos italianos y extranjeros, y a través del Apsa, vendía y compraba títulos Finnat para hacer subir su valor. Como se ve, es mucho lo que se debe cambiar y muchas las ventanas a abrir para que este humo despeje el ambiente y la Iglesia se transparente.