Atendió el teléfono con su habitual amabilidad, pese a que, como reconoció, ‘no para’. Con simpatía -aunque sabiendo seguramente qué se venía- habló de Enredados, la comedia que el viernes dará el puntapié a la temporada 2016 de Fundación Protea. Pero su voz fue cambiando a medida que la charla se acercaba a Fabián Rossi, su ex, hoy vinculado a la Ruta del dinero K y de quien se ventiló el tema de las amantes. De todo esto, Iliana Calabró -que según Angel de Brito, está confirmadísima para el Bailando- habló con DIARIO DE CUYO.
– Enredados llega luego de una temporada exitosa en Carlos Paz…
-Sí, pero ha crecido muchísimo, es como otra comedia, como pasa cuando un producto encuentra gente muy profesional, que le encanta lo que hace, que se exige, se brinda al público y nunca cierra el trabajo, sino que sigue función a función… Sinceramente creo que cuando lleguemos a San Juan la obra estará mucho mejor.
– ¿Te sentís cómoda en la comedia?
– Cuando hice el unipersonal dramático, me encantó como alimentando mi ego, probándome en esto para lo que me formé y que de verdad era hasta una incógnita. Y fue muy rico, porque recibí la aprobación del público y también de la crítica. Pero creo que para los que transitamos la comedia y el humor, no hay cosa más maravillosa que esa ovación que surge cuando a la gente le regalás un rato de alegría.
– A veces se cree que es más sencillo hacer comedia…
– Depende de los tiempos… Basta mirar el noticiero y la realidad tan difícil y cruel que nos toca vivir… para estos tiempos que corren es doble el mérito del comediante que transforma el aquí y ahora y logra cambiar el estado de humor de la gente…
– ¿A vos también te sirve de bálsamo, en tus tiempos?
– Para mí el trabajo siempre ha sido balsámico. Cuando hacía la comedia dramática, tenía mi papá muy enfermo y para mí fue muy balsámico, porque era mi momento de esparcimiento a una realidad que me superaba. Y después que él ya partió, me hacía daño tener dolor en carne viva y transitarlo de función a función, así que volví a la comedia, que amo. Mansión imposible me dio la posibilidad de un personaje muy histriónico, liberador, desde esta necesidad de mostrarle a la gente lo que a mí no me pasaba, ¿no? Y que agradezco, porque fue mi posibilidad de traspasar toda esa cosa tan densa y lúgubre… Y en este caso también (risas), no sé qué pasa… el destino quiso que yo cayera en Angeles, una escritora junto con Florencia (de la V), dos amigas que son víctimas de un señor que busca otros fines… en algún punto te toca… es fantasía, pero… Aparte le pone en estos días un aditamento que la gente se ríe… yo pienso ‘de qué se ríen’, pero bueno (risas). El humor siempre ha sido mi medio de salvación, así que no dista ésta de otras experiencias…
– Igual debe ser duro poner una sonrisa cuando hay situaciones que te atraviesan…
– Es un proceso que por ahí la gente me ve bien, pero lleva tres años… Son muchas cosas, como si fuera una vorágine de hechos que no terminabas de elaborar uno y aparecía otro. Pero bueno, yo soy muy creyente, creo que todo tiene su porqué en la vida. Teniendo uno la conciencia limpia y haciendo lo que siempre hizo, trabajar y estar cerca de mis afectos…
– ¿Creés que hay gente que hoy va a verte un poco por morbo?
– La gente me va a ver porque hace 30 años que sabe y le gusta lo que hago. En Rosario y Venado Tuerto me hicieron llorar, la gente ovacionando de pie, diciéndome tantas cosas lindas, que para uno que está más sensible, te conmueve… Es muy gratificante, porque más allá de todo lo que se pueda gestar mediáticamente y de lo que diga la gente amparada en el anonimato de las redes sociales, que abre juicios de valor, la realidad que me encuentro a diario es otra. Hoy me toca un poco esto, de mujeres que les tocó sortear en la vida una desilusión amorosa, lo traumático que es una familia fragmentada, lo que es llevar adelante una casa nuevamente sola. Estas cosas que se suman, que a veces pasan también a una determinada edad cuando uno ya empieza a prepararse para ralajarse… y de pronto tenés que pagar cuentas y que no sabés cómo hacerlo y no sabés cómo ir a un banco y todas esas cosas que antes delegaba una y que maldigo el momento de haber sido tan confiada, porque ahora me cuesta el doble. Hago un mea culpa, muy abocada, dedicada y entregada al trabajo, ese tipo de cosas hace que después lamentablemente hayan hechos que uno preferiría evitar…
– ¿Es el lado feo de la fama? ¿Te gustaría que nadie te pregunte más sobre tu ex?
– Me gustaría que fuera como antaño, donde no tenías tanta exposición como ésta. En lo personal, yo hago humor, pero hace tres años no puedo crear, no me dejan concentrarme donde yo quiero estar, que siempre pasa algo, un colega, una opinión… y la verdad que fastidia mucho.
– Ahora el tema son las amantes de Rossi…
– Yo me tengo que dedicar a mi trabajo, así que salgo a la gira, hablo de lo que quiero hablar, que es del espectáculo. Pero no es que no quiera hablar de mi vida personal, porque siempre lo hice, pero no cuando no tengo nada que explicar. Estoy divorciada, hace tres años terminé con una relación de una manera traumática, capaz que si no hubiera sido así, traumática, no hubiese tenido fin y hoy estoy padeciendo lo que a muchas mujeres les toca pasar, como dicen, de los cuernos no se salva nadie; nada más que desde un lugar que… bueno…
– Complicado por tu condición de famosa y por los vínculos políticos de todo esto…
– Pero yo de lo único que conozco es de trabajo, es lo único que sé hacer y que me interesa…
– ¿Y qué vas a hacer cuando estés en el Bailando?
– Y todavía no está cerrado el Bailando…
– Hay muchas posibilidades de que estés…
– Y… bailar…
– Conociendo el show…
– Si estás en el baile, tenés que bailar. Lo malo es que a veces no estás en el baile y tenés que bailar. La verdad es que hace tres años que el periodismo no me da vida. No le hecho la culpa al periodismo, porque acá hay un solo responsable, en este caso todas estas acusaciones que caen sobre mi ex; pero atrás hay una familia y creo que habría que respetar a los que no forman parte. Yo bailo el baile que elijo bailar, no el que me marque otro, porque yo no me voy a hacer cargo. ¿Hasta cuándo me tengo que hacer cargo?
– ¿Cómo hacés para seguir con tu vida y despegarte de todo esto?
– Como hacen todas las mujeres que tienen que salir, que buscar al nene al colegio, hacer la comida y están penando un drama grande como lo que me tocó vivir a mí, enterrar a un papá, sostener a una mamá, cuidar a los hijos porque es su papá y bueno, se sigue adelante. Dios no te va a mandar algo que no tengas fuerza para sobrellevar.
