San Juan, 6 de abril.- Hubo saña en la muerte de Jacinta Emilia Quinteros (85), no quedan dudas. La mataron y luego la quemaron, con la idea de reducir su cuerpo a cenizas. Pero el plan falló y cuatro personas quedaron involucradas. Ahora y tras declarar ante el juez Maximiliano Blejman, titular del Cuatro Juzgado de Instrucción, uno de los sospechosos se declaró culpable: se trata de Alberto Bustos, el mendocino de 24 años que junto a su pareja alquilaba una casa a los ancianos hermanos.



La mujer de 85 años apareció asesinada y calcinada a no más de 80 metros de su casa, en una finca de El Rincón, Caucete. En un primer momento, los pesquisas vieron en su hermano de 82 años a un eslabón clave en la historia, ya que vivía con la mujer y dijo no haber visto nada



Fuentes judiciales dijeron que primero fue asfixiada y luego se trasladó su cuerpo hasta los matorrales para quemarla. ¿Lo hizo solo Bustos o alguien lo ayudo? Es lo que los investigadores intentarán deducir, como así también si no fue un crimen por encargo.