Inseguridad. Desconfianza. Esos son los momentos que sintetizan este presente gris de San Martín en la B Nacional. Una auténtica crisis de identidad que entre la salida de Garnero y el interinato de Vivas no ha podido resolver. El equipo perdió confianza. Esa que se necesita para sostener un planteo sea cual sea. La idea de Vivas de abrir la cancha con dos media puntas como Salas y López era ideal en los papeles pero San Martín no pudo mantener esa presión para poder complicar a un Crucero del Norte que eligió defenderse a partir de la tenencia de la pelota. Toda la audacia del planteo inicial de Vivas se derrumbó en ese primer tiempo a partir de la falta de confianza en varios interpretes de este San Martín que no hace mucho tiempo atrás marcaban diferencias a partir del manejo de la pelota como Bogado, por ejemplo. Esa inseguridad conspiró contra un San Martín que quiso y no pudo en la primera parte.

En el complemento, apareció algo de lo que se esperaba con este recambio de técnico. San Martín se reencontró con la audacia como para presionar al rival en la salida y en esos primeros 15’ del complemento hizo todos los méritos para poder revertir no solo el partido sino también esta amarga historia en las 11 fechas que van de Primera B Nacional. Ahí llegó el empate, un golazo de Bogado siendo toda una inyección de confianza para el propio Bogado y para todo el equipo. Pero nuevamente se quedó. Ya no tuvo la regularidad como para poder seguir manejando los tiempos del partido y crear las mejores ocasiones. Tuvo un par más con Quiroga y con Caprari pero ya no fue lo mismo. San Martín navegó en el mar de las inseguridades y eso le condicionó todo en una noche en la que quiso más de lo que pudo realmente. El recambio de técnico tuvo efecto parcial. Todo indica que el cambio tiene que ser interno, profundo, medular de un mismo plantel al que le hicieron perder la confianza en si mismos. Ese parece ser el gran rival que tiene San Martín hoy por hoy: el propio San Martín. Fue uno en la primera parte, después fue otro en el complemento. Dos en uno que lo terminaron dejando con gusto a poco en una noche que debió terminar mejor.