San Martín le cambió la vida a Penco, pero también San Juan lo hizo. Es que fue en nuestra provincia donde el nueve comenzó la convivencia con su novia desde hace tres años, María Jesús. Y el goleador dentro de poco más de un mes pasará a jugar para los casados pues el 7 de julio contraerá matrimonio con esta chilena a la que conoció en el primer semestre del 2009 cuando jugaba en el Everton de Viña del Mar. ‘Acá probamos la convivencia y la verdad que nos entendimos muy bien de entrada. Así que ahora daremos el otro paso que nos falta’, explicó sobre el casamiento que será en el casino de Viña. Alejado de su familia en la mayoría del año, Sebastián marcó lo importante que resultó siempre Jechu: ‘Está en todo momento. Siempre lista para ayudarme y darme aliento para que las cosas salgan bien’, añadió. Claro que en la casa que habitan ambos hay un tercer integrante, la mascota llamada Abril, una bulldog inglés enana. ‘Es muy cariñosa y compañera’, la describieron ambos.
La hiper actividad que tiene Penco dentro de la cancha es algo que ya demostraba como una de sus cualidades desde bien chico. Su único hermano, Pablo, un par de años mayor que el goleador, así lo dejó claro. ‘Dormíamos juntos en la misma habitación y su ‘hobby’ muchas veces era romperme los posters que yo tenía de River. Era de llevarlo siempre a la cancha cuando jugábamos de locales y era complicado tenerlo quieto viendo el partido’, explicó. Su vínculo con Pablo se hizo todavía más fuerte debido a que el Motoneta es el padrino de su único hijo, Giovani, de 7 años. ‘Es mi hincha número uno. Me mata porque es muy sentimental y cuando hago un gol se emociona mucho y termina llorando. Por cada club que estuve siempre le regalé una camiseta’, contó SP9.
En la época de Penco como estudiante, en su San Justo natal no brilló pero tampoco desentonó. Fue en Huracán de San Justo donde largó como futbolista y luego vino su camino más conocido. De papá Norberto, ex atacante de El Porvenir en la década del ’70, heredó la potencia. ‘Es un gran jugador, pero mejor hijo todavía’, lo elogió Norberto. Si bien su vida siempre fue el fútbol, por lo cual por ejemplo no tuvo viaje de egresados en la secundaria a Bariloche, con su hermano Pablo tuvo un breve paso por otra profesión: vendedor de zapatos. ‘El 24 de diciembre del 2003 lo llevé a Seba a la zapatería donde trabajó todo el día. Lo tuve desde las 8.30 hasta las 21.30. Me acuerdo que terminó muerto, pero la verdad que vendió bastante. Aunque apenas volvimos a casa me dijo que eso no era para él’, recordó Pablo. Penco, por su lado, dio su versión sobre sus cualidades para convencer a los clientes de la compra: ‘Les tiraba frases como ‘está hecho para vos’ o ‘te queda perfecto’ y parece que les gustaba porque vendí varios zapatos’, detalló el nueve.
A la hora de cuidar el físico, Penco roza lo obsesivo. Una lesión en el pubis en su paso por el fútbol griego lo marcó y por eso sus visitas al kinesiólogo, Franco Chancay, resultan bastante seguidas. ‘Está medio loco con el tema de elongar todo el tiempo. Hay veces que le digo Seba vení a ver lo que hay en la tele y me dice ‘pará que estoy estirando’’, contó su habitual compañero de habitación en la concentración, Federico Poggi. El Enano, uno de los más chistosos en el plantel, reveló cuál es el apodo que le puso a su compañero: ‘El hombre hielo le puse, porque cuando no está elongando, está en la bañera con hielo para recuperarse mejor’, cerró, sonriente, el zurdo.
