El flamante primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, juró ayer en su cargo ante el Parlamento y dijo que su país aspira a lograr la paz con los palestinos y el mundo árabe y musulmán, en un conciliador discurso de investidura.

"Quiero decirle al pueblo palestino que si realmente quiere la paz, podemos lograrla", dijo Netanyahu, líder del derechista partido Likud, luego de jurar el cargo.

Sin embargo y a pesar de sus palabras pacificadoras, Netanyahu no se comprometió explícitamente a apoyar la creación de un Estado palestino, una exigencia clave de EEUU, la Unión Europea y la comunidad internacional en general.

"No queremos dominar a otro pueblo", aseguró el premier israelí, que no obstante ofreció negociaciones en "tres áreas paralelas: económica, diplomática y seguridad" con la Autoridad Nacional Palestina (ANP) del presidente Mahmud Abbas. "Bajo un acuerdo permanente, los palestinos tendrán toda la autoridad necesaria para gobernarse, excepto aquella que amenace la existencia y la seguridad de Israel", precisó Netanyahu.

El Parlamento israelí aprobó el Gobierno de Netanyahu, con el apoyo de 69 de los 120 legisladores. El Likud, el ultraderechista Israel Beitenu, los partidos ultra-ortodoxos, el nacionalista-religioso Habait Hayehudí y varios diputados laboristas. Se opusieron 45 diputados de los partidos de izquierda Meretz y Hadash, las formaciones árabes y el centroderechista Kadima de Tzipi Livni, quien había resultado la más votada en las elecciones legislativas de febrero.

Livni, la nueva jefa de la oposición rechazó, formar parte del nuevo gobierno por la postura inflexible de Netanyahu de seguir adelante con las negociaciones de paz entre Olmer y el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbás.

En otro orden, el flamante premier calificó a Irán de amenaza existencial para Israel y acusó a la comunidad internacional de no actuar con la suficiente determinación contra el régimen de Teherán. Según Netanyahu, ello es una prueba de incapacidad, tras la experiencia del Holocausto.

"El pueblo judío aprendió su lección. No puede darse el lujo de tomarse a la ligera a los líderes megalómanos que amenazan con destruirlo y, en contraste con el terrible trauma que sufrimos el siglo pasado, cuando estábamos desamparados y no teníamos un Estado, hoy no estamos indefensos", dijo en alusión a Irán y el Holocausto.

Netanyahu había causado preocupación en Washington y la Unión Europea al insinuar durante su campaña que planeaba poner fin a las negociaciones de paz con los palestinos y expandir las colonias judías de Cisjordania.

Su decisión de nombrar canciller a Avigdor Lieberman, uno de los políticos más radicales y polémicos de Israel, también fue muy mal recibida a nivel internacional.

Sin embargo, desde que recibió el encargo de formar gobierno, el mes pasado, el dirigente moderó su retórica de campaña en un esfuerzo por construir una coalición de gobierno más amplia y de centro y aliviar los temores mundiales sobre su agenda.