El líder Real Madrid se impuso ayer por 2 a 1 al Barcelona en una nueva edición del clásico disputada en el Camp Nou, donde el conjunto merengue no brillo pero cumplió con su misión y sentenció el campeonato al situarse a siete puntos de ventaja sobre el conjunto culé.
Los blancos se adelantaron en el minuto 17 por medio de Khedira, y Alexis Sánchez empató a los 25 del complemento. La ilusión duro solo tres minutos, los que tardó Cristiano Ronaldo en decantar el partido a favor de Madrid, que tocó el cielo con las manos.
Con esta victoria, el equipo de Mourinho, en el que Ángel Di María fue titular, mientras Gonzalo Higuaín solo disputó escasos minutos sobre el final, ya festeja el título de esta temporada. El Barcelona, en cambio, recibe un fuerte golpe anímico, ya que se despide con un sabor amargo del campeonato después de haber sido una mala versión de sí mismo, con mucho juego, poca chispa y casi nada de precisión.
El Barsa necesitaba a Messi, pero el argentino estaba solo, y poco podía hacer rodeado de la sólida defensa rival. Su compañero infalible, Alves, esta vez no lo acompañó nada.
Mou volvió a plantear el esquema defensivo habitual, el 4-2-3-1, aunque confió en Özil, quizás por obligación, y la apuesta no le salió mal.
El Real Madrid, con Ángel Di María en la formación titular, ejerció presión desde el inicio y consiguió que el Barcelona se sintiera incómodo. A pesar de tener la posesión del balón, los de Guardiola cometieron muchos errores no forzados, y de una cadena de errores llegó el gol.
Fue una jugada confusa, de un corner, que Pepe cabeceó, Valdés rechazó y cuando Puyol intentó contener el balón casi en la línea, Khedirá se lo arrebató.
Un Barcelona nervioso y adormecido tuvo un par de oportunidades. Xavi pudo empatar el partido en el minuto 26, cuando remató solo delante de Casillas, pero envió el balón afuera.
El ingreso del chileno Alexis Sánchez en el segundo tiempo revolucionó el partido al convertir el empate luego de una serie de rebotes.
Hasta que el Real Madrid aprovechó un contragolpe para sorprender enmudeciendo al Camp Nou, con el gol que Cristiano Ronaldo quizás soñó muchas veces. Ese que pone a su equipo sobre el mejor equipo del mundo.
