Siete personas con hasta 12 años de cuadriplejía lograron ponerse de pie y caminar tras haber sido tratados con células madre de su propia grasa corporal, un logro de científicos argentinos de la Universidad Maimónides para quienes esos resultados ‘abren una esperanza de recuperación inédita para los pacientes y sus familias‘.
‘Es la primera vez que un tratamiento induce la reconexión de tantos segmentos medulares, y eso implica una recuperación funcional que puede ser corroborada por un estudio electrofisiológico. Más aún, la recuperación de esas funciones musculares implican un real cambio en la calidad de vida de los pacientes‘, afirmó a Télam Gustavo Moviglia, director del estudio y del Centro de Investigación en Ingeniería de Tejidos y Terapias Celulares de la Universidad Maimónides.
Los resultados del ensayo clínico en pacientes con lesión traumática de médula espinal completa y crónica fueron presentados por primera vez en el XXII Congreso Mundial de Neurología, que finalizó el viernes en Santiago de Chile.
Hasta el momento, con los tratamientos empleados se había logrado avanzar hasta detectar actividad tres niveles por debajo de la lesión, pero con la nueva técnica, en siete de los ocho casos estudiados se detectó actividad de conducción entre 6 y 17 segmentos medulares por debajo del nivel de la lesión al cabo de sólo 30 meses, explicó el especialista.
‘Así, siete de los ocho pacientes que formaron parte del ensayo (tres cuadripléjicos y cinco parapléjicos de entre tres y 12 años postaccidente), hoy pueden pararse por sus propios medios y caminar utilizando músculos que estaban totalmente denervados antes del tratamiento, dato constatado por estudios objetivos de electromiografía‘, remarcó Moviglia.
Tras la presentación en el Congreso, de la que participaron también el neurólogo Gustavo Albanese y la encargada del equipo de Fisioterapia, Teresita Moviglia Brandolino.
El tratamiento
La investigadora Moviglia Brondolino aclara cómo es el procedimiento: ‘Tomamos las células madre de la grasa, las cultivamos para aumentarlas en número y, en el laboratorio, estimulamos la diferenciación hacia células de estirpe neurológico. Una vez que las tenemos, las volvemos a colocar en el paciente en el área que se lesionó’.
‘Luego de este procedimiento -precisa la doctora- se comienza con la rehabilitación. Tras el implante, hay que estimular
por dos años funcionalmente a las células: hay que enseñarles qué vías tienen que conectar, cómo mover lo que se había dejado de mover, cómo volver a sentir y desafiarlas con estímulos externos’.
‘Los resultados alcanzados abren una esperanza de recuperación inédita para los pacientes y sus familias, aunque sólo se podrá hablar de cura cuando puedan recuperar el 100 por ciento de las funciones perdidas‘, enfatizó.
Mientras que los pacientes parapléjicos sólo deben reconectar las vías cortadas para recuperar la funcionalidad de sus miembros inferiores, en lo que respecta a las lesiones cervicales también deben generar neuronas que reemplacen a las destruidas -de donde nacen los nervios motores-, lo que quedó demostrado en las personas estudiadas.
‘No sólo han recuperado funciones en niveles medulares distantes incluso 16 metámeras por debajo de la lesión, sino que recuperaron también la funcionalidad y sensibilidad de los miembros superiores, logrando movimientos útiles con esos miembros‘, señaló Moviglia.
Esa recuperación implica ‘la reconstrucción de prolongaciones celulares cortadas y además la aparición de nuevas neuronas o de neuronas que ’tomen la posta’ para que surjan las terminaciones de los nervios motores de los miembros superiores‘, detalló, la especialista.
En todos los casos mencionados se utilizó células autólogas -del propio paciente- y por ende no embrionarias.
