El modelo económico del kirchnerismo se extingue preso de sus propios errores de diseño e implementación. Sin el oxígeno vital que le proporcionó durante años, los dólares de la soja, la vida del modelo se apaga, en medio de un clima de desconfianza y de fuga de capitales, a pesar de haber agotado todos los mecanismos de control policíaco sobre las divisas. Por su valor internacional, el ‘yuyo‘ ya no es el oro verde de otros años y eso se siente en la pérdida de reservas que viene padeciendo la administración de Cristina Fernández desde que aplicara el ‘cepo cambiario‘.
El lapso que media hasta el balotaje estará plagado de incertidumbre, pero más aún será un período mucho más crudo para la toma de conciencia, acerca de la herencia que deja un modelo al cabo de 12 años de despilfarro, inflación y endeudamiento en su etapa final. Los agentes económicos aún no cuentan con toda la información necesaria. ‘Nadie sabe con certeza cuál es la magnitud de la herencia. En esta etapa, se va a ver que es lo que esconde todavía el kirchnerismo.
De ahora en más, los candidatos que van al balotaje se verán obligados a cambiar sus discursos de campaña porque van a aparecer los problemas reales‘, explicó un consultor internacional. La apuesta es que la economía no va a tener cambios significativos y la Casa Rosada sólo va a intentar defender las escasas reservas disponibles que aún le quedan. Sin embargo, todavía le queda disponible cierta capacidad para aumentar el endeudamiento, en caso de ser necesario. Si el mercado evalúa que la impericia de Axel Kicillof y Fernández de Kirchner comprometen el accionar del futuro Presidente, aun haciendo abstracción de quien gane el balotaje, el mercado tomará una mayor posición en divisas, haciendo más traumático el final del ciclo.
Por su parte, la economía real no parece que vaya a reaccionar en el transcurso del mes y la incertidumbre reinará. Nadie dará un paso adelante hasta tanto se resuelva el 22 de noviembre la contienda electoral. Es más, si la Casa Rosada decide avanzar con el ‘vamos por todo‘ hasta el 10 de diciembre, con algunas de las medidas que están en el Congreso, incluida la sanción del Presupuesto, el terreno puede convertirse en un lodazal para la salida de la Jefa del Estado.
Este lapso hasta la segunda vuelta implica mayores peligros para el oficialismo. Si los agentes económicos evalúan mayores complicaciones hacia adelante, adoptarán mecanismos de defensa que pueden ir desde una mayor demanda de divisas hasta aumentos de precios para coberturas de riesgos.
Es posible que ante la posibilidad de un cambio de modelo y ante la posibilidad de un gobierno más amigable con los mercados y con el mundo económico la primera reacción de los mercados sea positiva. Pero, todo dependerá de los últimos días de Fernández de Kirchner y de cómo quiere terminar el largo ciclo kirchnerista. Por ahora, el balotaje abrió una ventana por donde ingresa aire fresco a la economía y, aunque no es suficiente para despejar dudas, es una señal de eventuales cambios.
