El narcotráfico ya es es un drama nacional y lamentablemente se encuentra arraigado por la gran indefensión institucional que permitió el asentamiento del crimen organizado hasta causar un flagelo de difícil resolución en las condiciones actuales. Esto es la síntesis del documento final de la asamblea plenaria del Episcopado, reunida en la segunda semana de noviembre, pero difundido luego del balotaje y antes del cambio de gobierno.
En la declaración, los obispos reiteran su preocupación por la expansión del narcotráfico, al que identifican como una ‘plaga”, en concordancia con las palabras del papa Francisco. Dicen que es doloroso constatar que las drogas, signos de muerte, se producen en la Argentina y frente a la desprotección, reclaman políticas de Estado adecuadas y explícitas, concretas y firmes, para eliminar el tráfico y el menudeo.
En el documento, difundido por el presidente del Episcopado y arzobispo de Santa Fe, monseñor José María Arancedo, junto con los obispos Jorge Lozano, presidente de la Comisión de Pastoral Social, y Fernando Maletti, titular del equipo de lucha contra la drogadependencia, se advierte que en diversos lugares del país se vive en una gran indefensión institucional, que reclama la responsabilidad de quienes gobiernan y de todos los legisladores y miembros del Poder Judicial. Pero dan una palabra de aliento a aquellos jueces que incluso arriesgando sus vidas y las de sus familias, encaran seriamente su misión respecto al tema de las drogas.
Contrariamente a lo que se venía escuchando de las autoridades nacionales acerca de que la Argentina era un país de tránsito y no elaborador de drogas, la Iglesia ha sostenido lo del arraigo y hasta el propio Francisco señaló este lamentable accionar de las mafias entre nosotros. El año pasado se denunció, en un documento similar, el avance del negocio de la droga en medio de la acefalía en el Sedronar, el organismo destinado a coordinar políticas contra la drogadependencia.
Los obispos incluso advertían que si las autoridades no toman medidas iba a costar mucho tiempo y mucha sangre erradicar a los narcos. Después la Comisión de Pastoral Social reunió a los titulares de los partidos políticos -incluido el entonces precandidato Mauricio Macri-, para firmar un compromiso contra el narcotráfico. El nuevo Gobierno lo tiene entre sus prioridades.
